Javier Orcajada del Castillo

Privilegios inexplicables a los jueces

 La hazaña del Magistrado del Supremo, Enrique López, ha puesto en evidencia que su comportamiento tiene mayor gravedad de la que inicialmente se le otorgó, pues el atestado policial señala que conducía sin casco, no se tenía de pie, los ojos enrojecidos…. Habría que aplicarle la sugerencia del guasón: «Si bebes, lleva casco». No podía faltar su amenaza de perdonavidas a los agentes que le hacían el control de alcoholemia: «No saben Vds. con quien están hablando». El portavoz del Supremo disculpa su desliz afirmando que es un asunto privado suyo sobre los que no puede entrar a opinar.. Es decir: considerar que un Magistrado del Supremo conduzca ebrio y sea detenido por una patrulla de tráfico que cumplía con su deber, lo considera un «asunto privado».

Parece que en los altos tribunales se nombra a miembros con conductas curiosas, aparte de la indudable ciencia que acumulan para acceder a tales responsabilidades. Carlos Divar, ex presidente del Constitucional viajaba con sus amistades a lugares de moda con gastos a cargo del Presupuesto. El actual, Francisco Perez Cobos, es afiliado al PP y no ha dimitido ni se le ha cesado, pues parece que no es incompatible con su alto cargo el pertenecer a un partido..

A Miguel Blesa, presunto estafador que obligó al Gobierno a inyectar liquidez para salvar a Bankia de la quiebra, del que era Presidente, se le descubre haciendo compras en Londres acompañado de un diplomático español. Pero al juez Alipio Silva, quien inició el la instrucción a Blesa, le han procesado por filtrar información reservada a la prensa. O sea que destituyen al juez por presuntos defectos de forma, pero se da un trato exquisito al causante de poner en grave riesgo al sistema financiero español.

Por si algún juez comete alguna irregularidad, según explican el ex juez Garzón y el ex fiscal Mena, el 90 % de los indultos del Gobierno son para favorecer a jueces sentenciados y condenados. Realmente, con todas estas irregularidades y otras muchas que no son de público conocimiento, se comprende que la valoración de los jueces por la ciudadanía está bajo mínimos. Si a todo ello se añaden las tasas judiciales de Gallardón, quién se atreve a acudir a los tribunales en demanda de justicia?. Dice Voltaire: «…todo el mundo no tiene la suficiente justicia para hacer buenas leyes».

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