Mikel Erro Castera | Un aficionado

Profesionales ¿quiénes?

Vivimos en un mundo cambiante, pero los cambios solo benefician a unos pocos y en nuestro deporte no podía ser de otra manera. Los clubs trabajan la base y con paciencia y mucha ilusión van formando pelotaris. Hasta hace unos pocos años las empresas pelotazales no tocaban a jóvenes en periodo de formación hasta pasados los veinte años.

Eso hacía que a los chavales cogiesen oficio en los muchos torneos de aficionados y también y no menos importante les daba tiempo a prepararse académicamente. Esto desgraciadamente ha cambiado y cada vez se hacen precontratos a chavales más jóvenes (les dan unos pocos euros, que los gastan en viajes y masajistas) y les ponen unas clausulas de rescisión elevadísimas. Puede suceder y por desgracia sucede que alguno de estos aprendices de pelotari se lo crea y que además tenga unos padres soñadores con verlo debutar y pensando que ya lo tienen todo solucionado, interrumpe su formación académica y tan solo un par de años más tarde al no colmar las expectativas de la empresa se encuentra en la calle y sin estudios para su futuro. Esto a las empresas no les importa, seguramente ni se lo plantean.

Las empresas por la pelota hacen muy poco, pero seguramente ganaran mucho. En los clubs tienen donde elegir a chavales y a coste cero. La pelota, no sobrevive por Aspe y Asegarce, que por no tener no tienen ni un solo frontón en propiedad. Son las escuelas y los clubs los que mantienen la llama siempre encendida de nuestro deporte. No estaría de más que esto también cambiase y las empresas apostaran por la cordura: primero dejando que los chavales acabasen su formación académica y segundo ayudando a los clubs.

Resulta muy triste que nos enteremos por la prensa del debut de uno de nuestros jóvenes pelotaris y las empresas no tengan la gentileza y la educación de llamar al presidente del club de turno para decirle simplemente: «estamos preparando el contrato profesional de vuestro pelotari». Las formas y la educación en la vida cuentan, pero no podemos esperar estos simples conceptos de aquellos que solo ven al pelotari como un simple negocio.

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