Maria Olga Santisteban Otegui | Zalla

Recitar a Lorca

En el «medio» del «fragor» del duelo, todos nos emocionamos cuando nos «tocan» la fibra más sensible. Nadie «escapamos» creo yo (ni los corazones más duros) cuando se trata de homenajear a las víctimas de la sinrazón, es difícil escoger las palabras adecuadas, con que resumir tales duelos y no caer en las palabras «huecas» y mas tratándose de un representante publico a la hora de una declaración «solemne» de rechazo total a la barbarie y el terror. Me supongo que el discurso institucional, que el jefe del gobierno español Mariano Rajoy dio en honor y agradecimiento a todos las instituciones y ciudadanía, que de alguna manera estuvieron presentes para ayudar y esclarecer, tales sucesos fueron hechos con las mejores de las «intenciones» y sin duda dichas como creo con la mayor de las «emociones». Nos cito para concluir su intervención, un poema del poeta granadino Federico García Lorca, en el que se alude a la Rambla de Barcelona, como la calle mas alegre del mundo donde viven la cuatro estaciones del año, una calle única en la tierra. No deja de ser una «paradoja» que se aluda a un poeta, cuando es uno de los tantísimos desaparecidos y represaliados durante la guerra civil, cuyos restos siguen en su mayoría sin aparecer (pese al empeño de asociaciones y familiares de tales víctimas) y teniendo en cuenta, que existiendo una ley de memoria histórica que a día de hoy sigue sin «reconocerse» y acatarse por mucho que algunos reciten a Lorca.

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