Enric Vivanco Fontquerni

Tertulias

La censura en los medios escritos en el Principat, que protegen a los inmovilistas y a los amigos del Rey de la nueva política, es esperpéntico, se prepara el puñal que por la espalda intentarán segar la libertad. La dificultad mayor que tiene el ser humano es distanciarse del conductismo que se inicia en el jardín de infancia y la cumbre está situada en el mundo de la empresa, que ahoga el pensar discrepante. Gilles Deleuze escribe que hacer el idiota ha sido siempre una función de la filosofía, que es romper con lo predominante, con lo igual, que nos lleva a lo que Martin Heidegger, llama el olvido del ser. Se vive en un mundo sin distancia, en que los medios de comunicación cumplen con mucho esmero y eficacia utilizando las noticias que se conforman en una noria perpetua que desorienta al incauto. Las banalidades políticas machacan permanentemente, por medio de las tertulias que se transmiten por televisión, y radio. Su función es hacer realidad las encuestas amañadas, para que se conviertan en los resultados deseados por los poderes fácticos. Para ello preparan el escenario para que cada actor haga el papel que representa y sobre todo lo que se espera de él, Erving Goffman, lo explica de forma científica. Todos los políticos son actores que se ciñen en el papel que deben de representar. Mientras los funcionarios de la política, no se distancien del plató, y se conviertan en meros trasmisores de lo que los humanos quieran, el engaño será perpetuo.

Atentamente,

Enric Vivanco Fontquerni

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