Javier Orcajada del Castillo

Tiempo de reflexión para Israel

Ante la presión agobiante de la propaganda a favor de Israel y contra de los palestino, es oportuno   aportar un gramo de sensatez en esta desigual guerra entre el ejército más eficaz del mundo que lucha contra Hamas, a los que llaman terroristas. Es sabido que los militares por su propia naturaleza son rudos y que pensar es considerado síntoma de cobardía. Por eso sería útil que alguien explique con argumentos sencillos para que lo entiendan los generales del Tzahal que aún están digiriendo la humillación de ser ridiculizados en el escenario mundial compitiendo por «quien es más cruel en la competición militar».

El jefe del Estado Mayor de Napoleon, príncipe de Neuchâtel, en un instante de lucidez sentenció: «las ciudades son el cementerio de los ejércitos». Pero con estos antecedentes sería dudoso que   valoren las consecuencias de tal invasión de Gaza con el grueso de las fuerzas del ejército junto con  los 400.000 reservistas movilizados para  eliminar a los que llaman «terroristas» y hacer desaparecer al pueblo palestino que realmente constituye el obstáculo para ocupar toda Palestina como el  Territorio Bíblico del Pueblo de Dios y que también reclaman los palestinos.

Conviene que los think tanks del Tzahal valoren si las bajas estimadas en la invasión pueden ser soportadas por la opinión pública israelí y el efecto contagio en otros pueblos progresistas del mundo, pues la lucha será cuerpo a cuerpo en un escenario que Hamas domina por ser el «anfitrión» y que está diseñada para oponerse a una fuerza que dispone del armamento más sofisticado, incluso  nuclear, además del respaldo de la OTAN, EEUU,la UE y el sistema capitalista liderado por el  sionismo.  

El pueblo judío que fue víctima del Endlösung nazi y que está manipulado por el sionismo mundial no se merece una vez más ser víctima de una nueva tragedia contra el pueblo palestino al que Netanyahu  dice que «debe ser tratado como animales». La situación del pueblo  palestinos ya no provoca escándalo en la opinión pública en el mundo «civilizado», pues se les considera animales. Pero el impacto de una derrota masiva del Tzahal reforzado con los reservistas y apoyado por la OTAN y el sistema financiero mundial puede suponer otro apocalipsis cuyas consecuencias deben hacer meditar  a  quienes creían que el sionismo era invencible, cuando ahora, angustiados, temen como posible otro 11 de setiembre de 2001.

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