Irene Mireia Vera Pérez

Un acto de rebeldía

Hoy he cometido una osadía. He cruzado varias líneas rojas y he incumplido algunas de mis normas. No ha sido fácil, pero pasado el shock inicial ya puedo admitir en voz alta cuál ha sido mi delito: he ignorado por completo todas y cada una de las tareas que tenía programadas para el día. He hecho el vacío a mi «To Do List» como quien evita cruzarse con un ex por la calle. He permitido que mi bandeja de entrada se atragante con varios emails absurdos revestidos de máxima urgencia. He puesto mi teléfono en silencio y he dejado a mi ordenador portátil sentado en el banquillo. «Hoy no nos toca», le he explicado. Paradójicamente, esta jornada de descanso ha sido más productiva que todas las semanas de ajetreo que llevo acumuladas. A veces, no hacer nada es hacer mucho.

Buscar