Enric Vivanco Fontquerni, Barcelona

Un Gobierno vano

Lo más sorprendente de la marcha del Govern, por parte de Junts, es que por fin se ha hecho política con la mirada en el horizonte y no clavarse en una mesa de tertulia infinita. La obra de Pujol, se ha dinamitado por fin, el daño que ha generado ha sido enorme. Mi generación la han embalsamado en una momia de museo. La manifestación del 1de Octubre, tuvo la virtud de demostrar que el independentismo que tiene prisa, goza de buena salud. Los próximos movimientos de los recolectores de sueldos públicos, tendrán que exponerse a la vergüenza de los cambios de camiseta que se avecinan. Estoy expectante ya que sucederá con rapidez. Son los arribistas, que el único sacrificio que están dispuestos a ofrecer es sentarse en otro vehículo. Los esfuerzos titánicos para vendernos la estafa de la gestión para resolver los problemas, hay que ser muy memo para no apreciar que en los últimos 20 años, los problemas no se resuelven, sino todo lo contrario, cada vez son más enormes, por la sencilla razón que con la gestión tecnocrática, que es la única política que se hace, por medio de las directrices del liberalismo, ha conseguido que Europa, se enferme, sin posibilidad de cura. Sólo les quedan los tranquilizantes. Se olvida que ER, no ha sido nunca un partido  independentista , sólo se contemplaba como objetivo político en sus estatutos, en la época de Àngel Colom, que a continuación con Carod Rovira, pasó a calendas gregas, como en la actualidad. Es un partido de amiguetes que suelen ser bastante torpes en la gestión y en la mirada política. Pretenden revivir la Convergencia socialdemócrata, cuando el tiempo histórico lo propició y esto ha pasado gracias a que las masas independentistas hartas de aguantar mentiras inversoras, insultos y provocaciones a la identidad de Catalunya. Acogerse a un indulto indigno para continuar en política, aceptando bajar la mirada con el ángulo puesto hacia los zapatos y seguir como si nada. Quedarse solos les pasará factura, ya que ni en gestión, ni en proyecto político concreto conseguirán nada. Su debilidad es no creer en la posibilidad de enfangar la política del Estado, que inmediatamente repercutiría en Europa. Son tan pusilánimes, que serán barridos antes de lo previsto. Pensar que se puede trasladar la política congelada del Vaticano, al Principat, es creer en los milagros religiosos. Estamos en una situación que la política debe de actuar con diligencia, y no tener miedo en las equivocaciones, que siempre se pueden subsanar. El inmovilismo lleva directamente a la catástrofe en todos los sentidos. Se debe de seguir por esta vía para desenmascarar a los embaucadores que no están dispuestos a cambiar nada.

Atentamente.

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