Una vacuna «imprescindible»
Cuánto me gustaría que la gente no tirara plásticos, latas ni otras basuras por las calles, parques o caminos, de dónde suelo recogerlas cuando doy mi paseo matutino. La educación de un sector poblacional, parece estar aún lejos de respetar el medio ambiente.
Veo casi imposible actualmente, de golpe y porrazo, que la gente que no es responsable, lo sea por decreto. ¿O no habéis visto por zonas pobladas a gente con la mascarilla en el cuello, o debajo de la nariz. Sin embargo, en zonas diáfanas al aire, otros caminan respirando a través de la máscara impuesta.
Y los deportistas, ¿qué? ¿Van a sufrir restricciones al aire también?
Y de las aglomeraciones de metro, donde la gente usa mascarillas que, a menudo, no frenan la expansión del virus, que también?
Por cierto, no se habla mucho de la secuenciación genética del virus, o de que mucha gente muy experta indica que no se ha identificado al virus. Según los exigibles postulados de Koch, claro. Montagnier, premio Nöbel 2008 por el descubrimiento del virus del SIDA, ha expresado claramente que el virus éste, según la simulación por ordenador, que es la fórmula que se utiliza para estudiarlo, presenta material genético propio del virus del SIDA. Dice claramente que este virus no puede ser natural, que no sabe cómo ha ocurrido, pero que no ha podido ser producto de la mutación que dicen. Pero los que dominan la información que trasciende a las masas –en beneficio de ciertos intereses, claro–, lo han desacreditado porque, entre otras cosas, no comulga con la política de vacunas de la OMS.
Por no insistir en las PCRs y sus errores: El 7 de Mayo, por ejemplo, «el presidente de Tanzania, denunciaba graves irregularidades en la gestión del coronavirus». Hicieron PCRs a distintos animales (conejo, cabra, incluso al jugo de papaya). A todas esas muestras les asignaron nombre de pacientes y, curiosamente dieron positivo varias de estas muestras.
Y todos echándole la culpa al pangolín... Pobre... Y así...
Pero eso sí, vamos a insistir en más medidas, como el tabaco, y en «concienciar», señalando a determinados sectores como responsables mayores.
En muchas zonas de España –aquí también–, la Atención Primaria roza el desquicie con esta historia, atada de manos como está para atender con normalidad otras patologías distintas. A todo no se puede llegar. La gente, por ello, comienza a ir a las Urgencias de los Hospitales.
Y los medios, ¡ay los medios!, no paran de difundir el miedo. Si en marzo o abril daban la cifra de muertos diarios, ahora la dan por semanas, y es bastante inferior esta cifra (1/8 o 1/10) de las defunciones diarias durante el pico anterior.
Y en esas estamos, todos esperando la vacuna, hecha en tiempo exprés (cinco meses, cuando lo normal sería entre seis y diez años), que será ARN (hasta ahora era ilegal modificar el genoma que se nos inyectaba, pero que ya no, lo han conseguido también vía exprés.
Eso sí, las Farmacéuticas no se harán responsables de los posibles efectos secundarios graves, dada la «urgencia» del caso.
Pero últimas noticias: ¡ya tenemos comprometidas treinta millones de vacunas con AstraZeneca! Una vacuna que en veterinaria, dónde abundan los coronavirus, nunca ha resultado eficaz, sino contraproducente Pero los medios nos contarán lo contrario y, muchos, que no atienden más que lo que dice la tele, pensarán: ¡Bien!