Abrazar las políticas de PP y Vox no es inocuo

Acusar a alguien de «buenismo» no suele ser la mejor de las ideas a la hora de elegir argumentario político. Básicamente porque, para acusar a alguien de hacer demasiado el bien, uno acaba situándose irremediablemente en el otro lado de la barrera, en la del mal y, si se quiere, el «malismo». Quizá sea signo de unos tiempos que parecen premiar la mezquindad el hecho de que el concepto «buenismo» esté ampliamente extendido, a diferencia de su posible antónimo.

El alcalde de Donostia, Jon Insausti, utilizó este triste argumento para criticar la iniciativa de las cenas solidarias después de prohibirlas esta semana. Se trata de un grupo de ciudadanas organizadas autónomamente desde hace varios años para preparar y ofrecer 300 cenas a personas sin hogar en la capital guipuzcoana. Una iniciativa popular que, por cierto, suplía un evidente vacío institucional. Consciente de ello, junto a la prohibición, Insausti anunció que el Consistorio ofrecerá 100 cenas más a través de sus servicios. Pero si se cancelan 300 cenas y se ofrecen 100 nuevas, las matemáticas no salen. Si al Ayuntamiento le preocupase de veras la salubridad o la ocupación del espacio público, o incluso los problemas de orden público señalados, podría haber buscado alternativas intermedias para no prohibir directamente las cenas y dejar a varias personas sin la única comida que tenían garantizada al día. Miembros de la iniciativa se reunieron ayer con el alcalde, pero denunciaron su nula predisposición a buscar soluciones a los problemas apuntados por el propio Consistorio y a facilitar la continuidad de las cenas.

La razón de la decisión y la posterior cerrazón de Insausti hay que buscarla, probablemente, en la cita electoral de 2027 que ya domina la agenda política. El PNV busca retener el mal llamado voto de orden, que en una ciudad como Donostia puede decantarse parcialmente hacia el PP. Sin embargo, el precio a pagar por el PNV -donde reina una cacofonía incomprensible sobre la migración- es elevar a políticas públicas las propuestas abiertamente racistas del binomio PP-Vox, minoría absoluta en Euskal Herria. No es una decisión inocua.

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