Acentúa la falta de legitimidad del Parlamento

La absolución de las personas encausadas en el proceso contra D3M y Askatasuna es una muy buena noticia, en tanto pone punto y final a la injusticia cometida contra quienes solo pretendían trasladar a la ciudadanía de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa una oferta electoral propia, igual de legítima que el resto de las que concurrieron a los comicios de 2009. El fallo de la Audiencia Nacional no repara lo que los encausados han sufrido en estos tres años, solo les despierta de su pesadilla, pero sin duda tanto ellos como el conjunto de la sociedad vasca han respirado más tranquilos cuando han conocido la noticia.

Este alivio, sin embargo, no oculta otro hecho de enorme trascendencia política. Porque no se puede olvidar que el actual Parlamento de Gasteiz, en el que Patxi López obtuvo los apoyos necesarios para ser investido lehendakari, nació de la exclusión de las candidaturas que los ahora absueltos pretendían impulsar. Sin ese veto la correlación de fuerzas hubiera sido muy distinta en la Cámara y, más que probablemente, el líder del PSE jamás hubiera residido en Ajuria Enea.

El fallo que acabamos de conocer cierra un capítulo muy duro en la vida de las personas que aguardaban la decisión del tribunal, pero sirve también para resaltar la falta de legitimidad de un Parlamento que debería ser renovado sin demora.

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