Cambiar la ciencia, mejorar la sociedad

Desde 1901 se han repartido un millar de Premios Nobel. Los hombres laureados superan los 900, mientras que las mujeres no llegan a las 100 y se concentran, además, en las categorías de Paz y Literatura. Las premiadas en las categorías de Física, Química y Medicina son una rara avis. La ciencia dura ha sido histórica y socialmente un terreno pedregoso, cuando no vedado, para las mujeres. Qué decir de las ingenierías y de otras ciencias aplicadas.

Es una realidad que poco a poco va cambiando, por fortuna, pero no precisamente por casualidad. Son cada vez más las mujeres reclamando su espacio, ya sea en la academia o en los centros de trabajo, ámbitos en los que operan techos de cristal diferentes, pero igual de efectivos. Las jornadas Emakumeak Zientzian desarrolladas estos días y organizadas al calor del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, sirven para poner encima de la mesa estas realidades y visualizar el papel de las científicas en este país. Los referentes son cruciales a la hora de escoger trayectorias educativas y vitales y, que entre ellos emerjan también ingenieras, informáticas y químicas, resulta crucial para que el día de mañana sean todavía más las mujeres que optan por el ámbito científico. 

Que los avances hayan sido muchos y notorios no significa que no haya mucho por hacer todavía. Igual que en otros sectores, que haya más mujeres científicas que nunca no ha supuesto una ocupación equivalente de puestos directivos, por ejemplo. Sin embargo, el foco no puede ser solo el techo de cristal. Hay barreras que solo se derribarán cuando cambien algunos de los valores, las prácticas y las exigencias que dominan muchas ramas científicas en la actualidad, desde el productivismo al enfoque militar de muchas inversiones en ciencia. Puede que el desarrollo científico de una idea o de su aplicación responda a criterios eminentemente objetivos, pero la ciencia es desarrollada y organizada por sujetos. Su ideología y sus valores no son inocuos. Cuantas más mujeres y, sobre todo, cuanto más feminismo entre en la ciencia, mejor para toda la sociedad.

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