Caretas fuera ante la crisis humanitaria de Ceuta
La situación del millar largo de menores de edad que permanece en Ceuta sin familiares sigue siendo incierta, además de grave. La Conferencia que ayer debía abordar el tema apenas pasó por encima de esta carpeta urgente, debido a que la ausencia de las autonomías gobernadas en coalición por PP y Vox impidió cambiar formalmente el orden del día. Es difícil encontrar un ejemplo más evidente del uso espurio que la derecha quiere hacer de una crisis humanitaria cuya resolución, en ese campo político, solo parece interesar, por motivos obvios, al presidente de Ceuta.
Con todo, el cisma visualizado en la reunión de ayer puede servir, quizá, para introducir algunos matices en el debate político. Las autonomías gobernadas por el PP en solitario acudieron a la cita y votaron a favor de una partida presupuestaria extraordinaria para Ceuta, a diferencia de las gobernadas por la derecha tradicional junto a Vox, que boicotearon el acto y habían rechazado ya previamente la ayuda económica al enclave español en territorio Africano. Que sean un peligro para los derechos de las personas y de los pueblos, que lo son, no significa que PP y Vox sean exactamente lo mismo. El matiz nunca sobra en política.
Por lo demás, además de a una derecha rastrera de la que no cabía esperar otra cosa, la crisis de Ceuta ha retratado también a una Unión Europea que es poco más que un espejismo cuando de gestión migratoria se trata. La acogida de todas las personas en situación de vulnerabilidad debería ser responsabilidad de todos los países europeos. Tampoco ha salido bien parado el Gobierno de Pedro Sánchez, que ha llegado tarde y ha calibrado mal la dimensión de lo que estaba ocurriendo al otro lado del estrecho de Gibraltar. Las consecuencias políticas últimas de lo ocurrido en julio están todavía por conocerse. En Euskal Herria, empujada por la fidelidad del PSN a Sánchez, Nafarroa está siendo uno de los territorios con una posición más digna, y sirve de contraste frente a un Gobierno de Lakua que demuestra una incomodidad evidente con un tema que, de Ceuta a las cenas solidarias de Donostia, pone a prueba su pregonado compromiso humanista.