Diada o determinación popular catalana

Los cientos de miles de personas que abarrotaron la avenida Meridiana de Barcelona no dejaron el mínimo espacio a la duda acerca de la enorme capacidad de movilización de quienes ayer mostraron de forma contundente su determinación de seguir adelante con un proceso del que ellos mismos son artífices. Al igual que los tres años precedentes, el reto de la convocatoria de la ANC y Òmnium Cultural ha sido superado sobradamente en una Diada especial por ser, además, el comienzo de la campaña electoral que dará paso a una votación más importante que cualquiera de las celebradas en ese país. Un comienzo de campaña en el que la opción independentista ha demostrado su fuerza y el origen de esta, la sociedad, verdadera  impulsora y soporte de un proceso que dentro de quince días podría encontrarse en un estadio decisivo.   

En la posibilidad de ese tránsito consiste el resultado del 27S. Porque no se trata del número de escaños que obtenga cada partido, sino del que sume cada una de las dos opciones en liza, la independentista y la defensora del statu quo, tal cual o camuflado en un ya fallido acuerdo con el Estado español. Ese es el planteamiento de esas elecciones, llamadas autonómicas por imperativo legal e intransigencia estatal pero plebiscitarias como propugnan abiertamente las formaciones independentistas y reconocen con su actitud las unionistas y el propio Gobierno de Madrid. Así lo volvió a demostrar abriendo la campaña, un día antes, con la encuesta del CIS, que no era sino una llamada al voto unionista, adjudicando una ajustada victoria al independentismo, tan ajustada que estaría al alcance de sus oponentes revertir el resultado de la encuesta.

En el acto en el que el pasado jueves el proceso catalán recibió el apoyo de una nutrida representación de partidos europeos de izquierda, estos coincidieron en el motivo de su adhesión a la independencia de Catalunya y otros pueblos: el convencimiento de que esta significa la oportunidad de construir un país más justo. Ayer esa oportunidad se palpó en la Meridiana barcelonesa.

Buscar