Dimitir para poder seguir liderando

Siete meses después de que tomara posesión del cargo de primer ministro griego, Alexis Tsipras ha anunciado su renuncia al cargo y la convocatoria de elecciones anticipadas en las que volverá a presentarse como cabeza de lista del partido de izquierda Syriza. Según sus propias palabras, tenía la «obligación moral» de volver a pedir la confianza al pueblo griego una vez asegurado el tercer rescate, doloroso en términos de recortes y reformas, pero necesario para evitar un colapso económico total, un «suicidio seguro». Han sido siete meses en medio de una crisis existencial para Grecia, frente a poderosos intereses, con amenazas y extorsiones nada veladas contra su país. Un mandato que empezó con la promesa de quebrar el memorándum, los acuerdos de rescate, y que prematura y provisionalmente termina con otro memorándum que está quebrando a su propio partido Syriza.

Sin un partido que le asegure la mayoría parlamentaria (un tercio de su bancada votó en contra o se abstuvo en la votación del tercer rescate) y dependiendo del voto de la oposición, Tsipras volverá a intentar asegurarse el mandato popular probablemente en setiembre. Y parece una certeza, así lo indican todas las encuestas, que lo conseguirá. El joven político goza de una gran popularidad en Grecia, es apreciado por su intento de resistir a las demandas alemanas de austeridad extrema, por su afán de no renunciar a nuevos puntos de ruptura. Y aunque parezca que su decisión aumenta la incertidumbre política, tiene todo el interés en convocar elecciones anticipadas antes de que los duros términos del rescate se hagan sentir.

La llamada ala izquierda de Syriza anuncia una plataforma electoral propia, y acusa al Gobierno de «anular la democracia» y «ceder ante la dictadura de la eurozona». No obstante, sus expectativas de voto popular no son nada grandes. Tsipras vive momentos difíciles en lo social y en su partido, pero si sobrevive políticamente demostrará a propios y extraños que es en tiempos de grandes crisis cuando más cruciales se hacen los grandes líderes.

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