El delirio de Sanz es la pesadilla de Nafarroa

Cuando parece que las cosas ya no pueden empeorar más, algún nuevo dato desafía la capacidad de sorpresa general en torno al caso de Osasuna. La filtración de la declaración hecha y grabada en vídeo por el exgerente Ángel Vizcay ante la Liga de Fútbol Profesional incluye la afirmación de que un inspector de la Hacienda conoció las salidas de dinero destinadas a amañar partidos e incluso hizo un acta del asunto allá por 2008. Una vez conocido su comportamiento pasado y sabido su interés personal de salir indemne del proceso penal abierto, la credibilidad de Vizcay obviamente es dudosa, y más vista la indefinición de algunos pasajes de su declaración. Pero aun así, la denuncia es lo suficientemente grave como para que quienes entonces regían las arcas forales den una explicación sin perder un minuto, especialmente el entonces consejero de Hacienda, Álvaro Miranda, y su presidente, Miguel Sanz.


Y es que, sea cierto o no lo afirmado por Vizcay, los hechos objetivos les señalan. Fue en ese periodo en el que Osasuna acumuló su insoportable deuda con la Hacienda Foral. Y también les delatan sus propias afirmaciones. Sanz venía a justificar así la deuda acumulada en afirmaciones hechas el pasado mes de octubre: «No hubo condescencia con Osasuna, pero sí colaboración y buena disposición para posibilitar que pudiese competir con cierta dignidad en Primera División. Otra cosa es que hubiera tenido el tercer o cuarto presupuesto de España siendo 650.000 habitantes, pero se ha competido dignamente durante muchísimos años, dando facilidades en la refinanciación de la deuda».


El dato más evidente de que Sanz miente es que esa deuda fue ocultada hasta hace muy poco tiempo. Las peores trampas no son siquiera las que uno tiende a los rivales, sino las que se hace a sí mismo. Nafarroa no exigía tener un equipo en la élite costara lo que costara. Ni siquiera lo reclamaba su afición, que como mejor muestra ha mantenido casi intacto el número de socios tras bajar a Segunda. Ese ganar como sea sería acaso un delirio del presidente navarro. Un delirio personal que hoy es pesadilla de toda Nafarroa.

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