Empieza a dar frutos la lucha de las futbolistas
18/11/2019

Los sindicatos de futbolistas y los clubes de la Primera División femenina llegaron ayer a un principio de acuerdo que ha abierto la posibilidad a las jugadoras de fútbol para desconvocar la huelga que comenzó la pasada semana. Las partes continuarán las negociaciones hasta el 20 de diciembre, fecha límite acordada para firmar el convenio colectivo. Todo indica que se ha superado el principal desacuerdo: la fijación de un salario mínimo por jornada completa con la posibilidad de establecer contratos parciales mínimos de al menos el 75%.

El resto de reivindicaciones de las jugadoras incluían aspectos como 30 días naturales de vacaciones, pluses por antigüedad, un protocolo de embarazo, maternidad y lactancia, un complemento salarial por incapacidad temporal y la cobertura en caso de incapacidad permanente o muerte. Todas ellas cuestiones básicas, de sentido común  que deberían haber sido efectivas desde hace mucho tiempo para las jugadoras, como lo son para la mayoría de los trabajadores. No se entiende que en trece meses de negociación no haya sido posible cerrar un acuerdo para dignificar el trabajo de las futbolistas y poner coto a la precariedad en un ámbito como el futbol profesional que mueve cantidades obscenas de dinero. Sus estructuras, además, aceptan cualquier propuesta para seguir haciendo caja sin ningún tipo de escrúpulo. La última ocurrencia ha sido jugar la Supercopa en Arabia Saudí, un país que se caracteriza por no respetar ni los más elementales derechos humanos, estar involucrado en guerras e incluso en la muerte de disidentes. Para sus dirigentes todo se reduce a engordar el negocio por encima de cualquier otra consideración.

Con todo, el salario mínimo acordado para las mujeres es casi diez veces menor que el estipulado para los jugadores de categoría masculina, lo que da una idea de la desigualdad existente todavía y del largo camino hacia la igualdad que queda por recorrer. Y como ha demostrado esta huelga, sin organización, unidad y lucha no se avanza.