Cierra una época, da un nuevo impulso

La noticia de la confirmación por parte del Tribunal Constitucional de la legalidad de Sortu supone una excelente noticia para este país. Rubrica una semana formidable, con las absolución de los encausados de D3M y Askatasuna y, ahora, con la luz verde para que la izquierda abertzale se dote de un instrumento legal para el desarrollo integral de su apuesta política. Una noticia, en definitiva, que incide en un estado de ánimo positivo, contagioso, que da más confianza y abre de par en par todas las ventanas a las oportunidades futuras.

Legalizando a Sortu termina un ciclo de 10 años de ilegalizaciones donde la excepcionalidad ha dominado la política vasca y de cuyas consecuencias no pocos se han aprovechado para falsear la realidad sociopolítica y poder apuntalar su poder.

Es el momento de poner en valor, de reconocer la capacidad de resistencia y el carácter de quienes en esa década de ilegalización han sido capaces no ya solo de sujetar a sus «incondicionales», sino de maniobrar para generar nuevas condiciones y crear una atmósfera irrespirable para quienes apuestan por viejas recetas. Ese trabajo, en situaciones extremadamente difíciles y con consecuencias tan dramáticas como la persecución y la cárcel –que otros no hubieran aguantado–, ha sido fructífero. Gracias a él se ha atravesado ese desierto y con ese activo habrá que encarar el nuevo horizonte que abre la legalización de Sortu.

Sortu simboliza el cierre de una época. Y anuncia un nuevo impulso, un nuevo punto de partida donde todas las direcciones y posibilidades están al alcance. Cerrar bien el pasado y abrir con fuerza, con acumulación de energías sociales el nuevo escenario requiere un juicio cauto y mucho esfuerzo. Hoy eso es mucho más posible que ayer. Cómo será el mañana, no está escrito. Con Sortu las cosas serán más fáciles y las oportunidades más accesibles. Hoy toca celebrarlo. Y mañana, que una mano coja a la otra y que todas se pongan a la obra.

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