Falta de transparencia e irresponsabilidad
Todos los expertos coinciden en señalar que el principal fundamento del negocio bancario es la confianza. En una sociedad moderna una de las principales fuentes de esa confianza es la transparencia. Más aún en un contexto en el que, debido a la mala praxis y a la usura demostrada durante el periodo anterior a la crisis, y principal causa de la misma, las entidades bancarias y crediticias sufren una falta de credibilidad galopante entre la ciudadanía.
En este contexto, si los bancos necesitan confianza y para lograr la transparencia, ¿por qué razón no querría el mandatario de una entidad bancaria que la prensa estuviese presente en una Asamblea si tiene amarrado el resultado de la misma y si, además, pretende transmitir a la sociedad buenas noticias afirmando que va a doblar el presupuesto de la Obra Social? Ayer Xabier Iturbe, el presidente de Kutxa, hizo las dos cosas. Primero vetó que los periodistas estuviesen presentes en la Asamblea General Ordinaria de Kutxa y luego envió una nota de prensa diciendo que «la Obra Social dispondrá este año de 17 millones de euros, el doble que en 2013». Lo que no dijo es que, tal y como publicaba GARA ayer, el presupuesto del año anterior para esa Obra Social fue de 18,5 millones -en base además al peor de los escenarios-, pero que solo dispuso de 7,4. Tampoco explicó que durante su gestión la Caja ha tenido pérdidas, ocultadas primero por «contabilidad creativa» y luego por la fusión con la BBK, razón de la merma de la Obra Social, asociada a ganancias.
La decisión de Iturbe de vetar a la prensa es inaceptable, pero más lo es que intente engañar a la sociedad guipuzcoana haciendo ver que va a lograr más dinero para Obra Social cuando en realidad acumula una deuda al respecto que, solo en el capítulo del Onkologikoa, asciende a 21 millones. Deuda contraída precisamente con Kutxabank, entidad cuyos responsables, empezando por su presidente Mario Fernández, deberían tomar medidas urgentes ante la negligencia manifiesta de los gestores de Kutxa. De lo contrario estarán dilapidando no solo capital, sino toda opción de confianza.