Mejorar la vida de la gente es un imperativo político

PP, Vox, UPN y Junts tumbaron ayer el llamado escudo social, que incluía una revalorización de las pensiones del 2,7%, la prórroga de una moratoria de desahucios a familias vulnerables y la prohibición de cortar suministros básicos. La principal protagonista de la jornada fue Junts, encargada de decantar la balanza. El mismo día en que el Constitucional decidió mantener la orden de detención contra Carles Puigdemont –a la espera de resolver sobre el fondo de la cuestión– y en pleno despropósito ferroviario –la red de cercanías catalana se está cayendo a pedazos y los retrasos son el pan de cada día–, apoyar al Gobierno de Sánchez puede salir algo caro ahora en Catalunya, pero basar la acción política en el cálculo constante y olvidarse de sus destinatarios acaba pasando factura. Junts lo sabe y, consciente del peso demográfico y electoral de los pensionistas, ya ha registrado una iniciativa para aprobar solo la subida de las pensiones. Las familias vulnerables no parecen preocupar tanto.

Ahora bien, la irresponsabilidad de Junts no debe esconder otras realidades, como son el uso de leyes ómnibus para aprobar medidas que no tienen mucho que ver unas con otras o la extrema debilidad del Gobierno español. Los votos vascos, catalanes y gallegos llevan salvando toda la legislatura, en un ejercicio de compromiso, responsabilidad y madurez política, pero esto no puede hacer olvidar el abismo que se abre entre las mayorías existentes en uno y otro país. Ayer 178 diputados votaron en contra del escudo social, y 171 lo hicieron a favor. Pero de los 23 diputados que Hego Euskal Herria envía a Madrid, 19 votaron a favor y solo cuatro lo hicieron en contra.

Pocas cifras explican de forma más gráfica el peaje que supone para este pueblo seguir siendo parte del Estado español. Con todos los matices que se quiera, las mayorías en Euskal Herria dan para hacer un país mucho más justo y equitativo. Los maximalismos no suelen dar demasiados frutos, es importante mejorar la vida de la gente allí donde se pueda, ya sea con escudos sociales coyunturales o con ampliaciones del autogobierno, pero la aspiración de construir un país mejor con soberanía plena es irrenunciable.

Buscar