No quieren educación sino adoctrinamiento
La reforma educativa diseñada por el ministro español del ramo, José Ignacio Wert, evoca tiempos pasados, en los que la educación se impartía a golpe de regla y al alumnado se le inculcaba la Formación del Espíritu Nacional. Para cualquier persona o espacio social del Estado que defienda la enseñanza pública de calidad, este proyecto supone un fuerte retroceso, y es una afrenta para la comunidad educativa vasca, que lleva décadas apostando por un modelo diametralmente opuesto al pergeñado por el Gobierno del PP.
La prevalencia absoluta del castellano y el desprecio explícito a las lenguas nacionales de Euskal Herria, Catalunya y Galiza, son dos de las características principales de una norma que, por lo demás, hace gala de un sustrato ideológico profundamente regresivo y contrario a la más mínima noción de progreso. Realmente, y aunque solo sea por la fecha que marca el calendario, llama la atención que un Ejecutivo europeo haya sido capaz de presentar un proyecto de estas características. Sin embargo, el PP ha vuelto a demostrar que sus ideas siguen donde estaban, ancladas a la misma oscura roca de la que no se han movido en el último medio siglo, y que más allá de la retórica diaria, ese partido representa a un sector de la sociedad española mucho más cercana al Alcazar de Toledo que a Bruselas. Es su poso el que impregna esta reforma, de principio a fin.
En todo caso, no puede decirse que Wert no avisara de sus intenciones. Su intervención en el Congreso, anunciando que pretendía españolizar a los niños y niñas catalanas no fue una boutade, sino un aviso a navegantes. El PP quiere hacer del sistema educativo una herramienta al servicio de una ideología reaccionaria y contraria al sentir mayoritario de la sociedad vasca, harta de que se violente su capacidad de decisión, también sobre la educación de sus hijos e hijas, y harta de provocaciones como la que ayer protagonizó Antonio Basagoiti, un político caracterizado por su mala educación. Debe ser la marca distintiva de su partido.