Perpetuar el actual escenario a toda costa

La Audiencia Nacional, de la mano del juez Juan Pablo González, ha decidido admitir la querella de Dignidad y Justicia para acusar del delito de «lesa humanidad» a los miembros de «los órganos directivos de ETA» desde 2004. Su identificación correrá a cargo de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Está por ver si el procedimiento judicial prospera o no; de hacerlo, son muchos los interrogantes que se abren, como el número y la identidad de las personas que pudieran incluirse en la lista dada la falta de precisión del tribunal. Pero, de momento, solo el requerimiento para la investigación vuelve ya a poner de manifiesto el aspecto más vengativo de los aparatos del Estado español.

Igualmente, el propio recorrido que lleva el procedimiento deja en evidencia la instauración del discurso más belicista en los sectores más intransigentes del nacionalismo español y en esos partidos políticos que insisten en mantenerse anclados en el no sin ninguna voluntad de asumir que lo que corresponde, y lo que demanda la amplia mayoría de la sociedad, son soluciones. Las declaraciones ayer de Arantza Quiroga hablando de «limpieza étnica», en referencia a la actividad de ETA, son una muestra de ello. El hecho de que miembros de la judicatura hagan seguidismo de la actitud y terminología más reaccionarias no solo es preocupante, sino que constata la nula intención de abordar cuestión alguna en relación a las consecuencias del conflicto. Más bien lo contrario. Este tipo de actuaciones generan la sensación de que el objetivo se acerca más a perpetuar el clima de colisión valiéndose para ello de las fórmulas más vengativas, muy lejos de premisas como verdad, justicia y reparación.

Está por ver en qué deriva la senda iniciada por la Audiencia Nacional, que demasiadas veces se ha guiado por criterios diferentes a los que correspondería a un tribunal, pero hace mucho que en el Estado español el concepto “justicia” fue sustituido por los de ‘venganza’ y ‘sinrazón’ en lo concerniente al conflicto en Euskal Herria. Ya va siendo hora de que cambie.

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