Profunda crisis de una hispanidad acuartelada
Un año más, los actos del Día de la Hispanidad en Euskal Herria estuvieron marcados por fotos y discursos antagónicos. Quienes celebraban esta jornada lo hacían acuartelados, con las armas presentes, encerrados entre las cuatro paredes de las comandancias de la Guardia Civil, firmes ante su marcialidad. Quienes no tenían nada que celebrar, miles de independentistas de este país, salían a las calles de Bilbo y reivindicaban un futuro de libertad para Euskal Herria y todos los pueblos del mundo, para poder vivir mejor y tomar todas las decisiones que atañen al día a día. El contraste, otro año más, tuvo un enorme significado simbólico y político. Un unionismo español en su versión más falangista y cuartelera parapetado tras la Guardia Civil frente a una multitud de ciudadanos que, por encima de viejas heridas y etiquetas, reclamaban unidad y determinación, un nuevo punto de partida constituyente desde el reconocimiento del pueblo vasco y su derecho a decidir.
La celebración del Día de la Hispanidad venía asimismo marcada por una profunda crisis territorial, constitucional y de legitimidad, agravada por el proceso catalán y más visible ante el contraste del ejemplo de Escocia y del comportamiento de los unionistas británicos. Como era de esperar, los discursos no ofrecieron novedades: una defensa fervorosa –e inculta– de una hispanidad ligada a un pasado imperial y franquista. Obviaron, sin embargo, dos hechos históricos. A saber, que solo en los dos últimos siglos surgieron veinte nuevos estados y que ninguno de ellos nunca más quiso volver a a ser parte de España, al contrario, el sentimiento hacia la vieja metrópoli es cada vez más crítico; y que, sencillamente, las fronteras no son inmutables frente a la voluntad de los pueblos que, de una manera u otra, siempre encuentra su momento y su camino.
Euskal Herria, como Catalunya, está en marcha hacia la independencia mal que les pese a quienes se parapetan en la Guardia Civil y en la Constitución. Nunca ha sido fácil pero hoy es más posible, más factible de lo que pensamos los vascos, de lo que piensan los unionistas.