Seguir forjando el cambio desde Nafarroa

Dentro de la vorágine desatada ya ante los comicios estatales del 26J, la composición de coaliciones y listas ocupa estos días la agenda informativa. Ayer mismo se confirmaba que Geroa Bai y EH Bildu concurrirán finalmente por separado tanto al Congreso como al Senado. La opción que tenían sobre la mesa, no mediante coalición sino a través de una candidatura ciudadana, se basaba en la misma filosofía ofertada a Podemos e I-E: dar un espaldarazo al cambio que se abre paso en Nafarroa, en parámetros progresistas, de derechos para todos, liberadores. Descartado el planteamiento inicial por el rechazo de Podemos, las formaciones lideradas por Uxue Barkos y Adolfo Araiz han optado por no seguir adelante con la opción unitaria.

Es una oportunidad perdida y por ello una lástima, pero en ningún caso una muestra de debilidad del modelo del cambio, como se intenta presentar desde los partidos del antiguo régimen navarro. Obviamente, las cuatro fuerzas han mostrado perspectivas diferentes, y sobre todo en el caso de Podemos han sido decisivas las importantes suspicacias en Madrid a todo lo que suponga confluir con la izquierda abertzale, actitud que con el tiempo chirría cada vez más frente la disposición para confluir con otras fuerzas de izquierda e incluso independentistas en otros lares. Lo peor de la jugada de Podemos, con todo, no ha sido ese recelo, sino la constatación de que ni la dirección ni las bases navarras eran autónomas para decidir, algo que remite ineludiblemente a lo ocurrido varias veces en el PSN y que explica el paulatino desplome de esta última sigla.

Así las cosas, inevitablemente habrá una pugna por los cinco escaños entre las seis listas con opciones, tres de ellas del bloque del cambio. Pero los árboles no deben impedir ver el bosque y la ocasión perdida no debe ser óbice para seguir trabajando juntos por la democracia, la justicia social o la participación. Una batalla que no es puntual ni mira a Madrid, sino que se libra a diario y en Nafarroa.

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