Tiempo de ilusión para abrir camino al cambio

Tras un fin de semana intenso y emotivo marcado por la constitución de los ayuntamientos se abre un nuevo ciclo para el que una gran parte de la ciudadanía ha manifestado su anhelo de cambio, de otra forma de hacer las cosas. Iruñea y Gasteiz son quizá los casos que más eco han tenido por la dimensión de la transformación en los ayuntamientos, y en el caso de la capital alavesa también por el proceso que facilitó la misma. Todo ello ha dado paso a una ola de ilusión por abordar el reto que las fuerzas encargadas de gestionar dicho cambio tienen ante sí.

Estas páginas recogen hoy una muestra de esa emoción y esa esperanza ante la oportunidad de materializar el giro que reclama la ciudadanía de la mano de los alcaldes de Tafalla y Lizarra, un sentimiento que a buen seguro se repite en otras partes de nuestro pueblo. Ahora comienza una fase en la que deberá abordarse esa renovación con la responsabilidad y valentía que requiere, y con el respaldo ciudadano como pilar fundamental. Para ello, será necesario llegar a consensos desde el respeto a la pluralidad que ha propiciado el inicio del cambio. Difícilmente será un camino libre de escollos, sobre todo por el férreo pacto que tienen ya sellado PNV y PSE. Y es que, en este punto crucial, las fuerzas políticas deben dejar de lado viejas inercias, abandonar el afán por mantener a toda costa el poder y estar a la altura del mandato encomendado por la ciudadanía, que ha manifestado claramente su apuesta por nuevas formas de hacer política, con las personas como eje vertebrador.

Una de las características de la nueva fase abierta en Euskal Herria es la diversidad de sus actores, algo que también quedó plasmado en la comparecencia de importantes personalidades de este país en apoyo al derecho a decidir, donde se instó a superar intereses partidistas para dar prioridad a la voluntad ciudadana de decidir sobre su futuro. La ilusión ha brotado, ahora hay que darle cauce.

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