Todavía los cuidados recaen sobre las mujeres

El Consejo de Gobierno que celebró ayer el Ejecutivo de Gasteiz aprobó la orden que regula las ayudas a la conciliación de la vida familiar y laboral para el año en curso. La presencia de este punto en el orden del día permitió conocer los datos relativos a las personas beneficiarias de las tres líneas que contempla el Decreto 177/2010 durante el pasado año. En conjunto, las mujeres son las adjudicatarias de estas ayudas en el 92% de los casos.

Los datos hechos públicos ayer dejaron una imagen que urge a la reflexión. La aplastante mayoría de personas beneficiarias son mujeres en los tres ejes subvencionables, tanto en el caso de las líneas relacionadas con el trabajo por cuenta ajena –excedencia o reducción de jornada–, como en el caso de la contratación de personas cuidadoras para hacerse cargo de los hijos. En este último caso resulta indiferente qué miembro de la pareja realiza la contratación de la persona cuidadora y a pesar de ello siete de cada diez son también mujeres. Este pequeño dato –que elimina las repercusiones que pueda tener una decisión de tipo laboral en los presupuestos familiares– da cuenta de que en nuestra sociedad no ha cambiado un ápice la consideración de que los cuidados siguen siendo cosa de mujeres.

Se habla mucho de la necesidad de impulsar un cambio cultural que modifique la forma de entender los roles existentes en las familias y en el modelo de producción, aunque la impresión que queda es que los programas de ayudas a la conciliación –aun siendo necesarios para permitir un cierto desahogo a las familias– no influyen significativamente en ese cambio cultural, cada vez más necesario y urgente para construir una sociedad igualitaria y democrática. Sin renunciar a este tipo de actuaciones, tal vez haya que empezar a dar más importancia a cuestiones concretas que modifiquen el modelo productivo vigente, y entre ellas, las desigualdades en la remuneración del trabajo, los horarios o los servicios públicos.

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