Un debate estratégico, pero necesario y urgente
EH Bildu presentará en el Parlamento de Gasteiz una proposición para superar los actuales modelos lingüísticos y reemplazarlos por un único modelo de inmersión que permita a los alumnos desenvolverse en euskara y castellano al final de la ESO. Sus representantes justificaron la iniciativa recordando que el actual modelo –además de tener más de 30 años– se ha agotado porque no está cumpliendo el objetivo para el que fue creado, algo que puntualmente admite Lakua, y que por otro lado acarrea algunos perjuicios y efectos no deseados.
La iniciativa de EH Bildu tendrá virtualidad si más allá de la solución concreta propuesta –siempre discutible– se convierte en un acicate para que este país empiece a abordar uno de sus grandes debates estratégicos pendientes: qué pasos dar para recuperar y normalizar el uso del euskara. Se trata de una cuestión que levanta pasiones y también multitud de discusiones ámbito a ámbito. Un tema que es justo abordar desde el prisma de los derechos, pero que se topa al final con esa barrera fáctica del desconocimiento. Y que en consecuencia puede tener sus atajos, pero solo hallará solución definitiva a partir de esta base: un sistema educativo que capacite en euskara a todo quien resida en Euskal Herria. Y ahí cada curso ineficaz es un año perdido; cada ciclo fallido, una generación dilapidada.
Un debate social que se precie sobre una cuestión tan esencial ha de pivotar sobre un exhaustivo y realista balance de lo hecho hasta ahora: de lo logrado, pero también de lo invertido; de todo lo que falta por hacer, del horizonte; y de lo que se puede y debe poner en práctica para llegar a él cuanto antes, con qué prioridad y con qué medios. Y es precisamente este balance el que demuestra la necesidad de un cambio de raíz. En él figuran datos como que 140.000 estudiantes actuales en la CAV no se capacitarán en euskara, o que un cuarto de quienes cursan modelo B y D no pasan del nivel inicial.