Un mensaje peligroso para la justicia y la igualdad
El precandidato republicano a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 ha vuelto a acaparar los titulares con sus controvertidas y no menos preocupantes declaraciones a favor de prohibir la entrada de musulmanes al país. Una idea en la que viene insistiendo durante los últimos días, tras la matanza de catorce personas la pasada semana en San Bernardino (California), y que se une a otras propuestas de tinte xenófobo, como levantar un gran muro en la frontera sur del país tras lanzar duras acusaciones contra los migrantes mexicanos. Pese que está por esclarecer la presunta vinculación de los atacantes en la ciudad californiana –un estadounidense musulmán y su mujer– con el yihadismo, el mensaje del magnate inmobiliario recurre al pretexto securitario para lanzar un mensaje cuyo verdadero fondo tiene más de odio y exclusión que de protección.
Las críticas al planteamiento de Trump no se han hecho esperar, incluso en las filas de su propio partido. Tanto el Partido Republicano, como los demócratas e instancias como la ONU alertaron de las graves repercusiones que puede tener este tipo de discurso en cuanto a inculcar valores nada deseables en una sociedad moderna y que se quiere construida sobre los cimientos de la justicia y la igualdad. Las alusiones continuas del aspirante republicano, relacionando a la población musulmana con violencia, corren el riesgo de provocar un efecto negativo en una sociedad, cada vez más vulnerable ante mensajes que desde la demagogia intentan instaurar miedo e inseguridad.
Con todo, aunque las apariciones de Trump tienen una parte de espectáculo sus extravagantes y polémicas manifestaciones se acaban convirtiendo en el foco de atención. Propuestas que por controvertidas que sean no parecen hacer mella en su candidatura, que sigue liderando las encuestas. Conviene no menospreciar una tendencia alarmante y al alza que a buen seguro no traerá nada bueno en el camino hacia una sociedad más justa e igualitaria.