Una mano que da la bienvenida a un futuro mejor

Es una mano de bronce encontrada en el yacimiento del poblado vascón de Irulegi, probablemente colgaba de la puerta de entrada de uno de sus edificios. Está datada en el siglo I antes de Cristo y tiene una inscripción escrita en una adaptación local de los caracteres ibéricos; en ella se lee claramente la primera palabra: «sorioneku». Es, «indudablemente», una palabra en el idioma vascónico; es más, es el primer testimonio escrito de dicho idioma. Hace referencia a la bienaventuranza y ha sido hallado en el valle de Aranguren. Según explicaron los expertos, un ataque con fuego arrasó en aquel momento la aldea, cuyos habitantes huyeron y cuyos atacantes no la tomaron. Ello dejó la escena congelada, inerte, a la espera de que alguien la encontrase e intentase entender lo que sucedió.
 
22 siglos más tarde, un equipo de investigadores de Aranzadi ha hecho ese trabajo. Un hallazgo que supone un premio a una entidad que es un tesoro para este país. Un descubrimiento espectacular, inaudito, que ofrece una renovada visión sobre los orígenes de los vascones y de su idioma. Por ende, también del euskara y de los y las habitantes de Euskal Herria, para quienes abre las puertas a nuevas hipótesis y líneas de trabajo. Un hallazgo que aclara los hechos conocidos, pero que no por ello alterará necesariamente las opiniones preconcebidas. Un descubrimiento que debería servir, cuando menos, para dejar de defender ideas equivocadas basadas en prejuicios o en intereses.

Los principales indicadores que marcan el valor de esa pieza son el idioma, el territorio, la política y la cultura. Es la pieza más antigua en idioma vascónico, se encuentra en Nafarroa, se pierde en una batalla y aporta un horizonte nuevo a la investigación. Zorionekoak, gu!

Buscar