Una nueva sentencia que quiebra el relato del Estado
07/11/2018

Nadie en Euskal Herria dudaba hasta ayer de que Arnaldo Otegi, Rafa Díez, Sonia Jacinto, Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez no habían tenido un juicio justo y que habían sido castigados a más de seis años de cárcel por razones políticas. Si fuesen honestos, incluso los más reaccionarios y unionistas hubiesen aceptado esta tesis, aunque seguidamente pasasen a jactarse de su desfachatez jurídica.

Sin embargo, ayer fue el Tribunal Europeo de Derechos Humanos el que volvió a certificar la escasa calidad del Estado de Derecho español, la parcialidad de sus poderes, el maltrato a sus «enemigos internos» y su incapacidad para administrar la ley en base a la justicia y no a la razón de Estado. Estrasburgo desnudó su arrogancia pueril, lo inasumible de su castizo «¿pues por qué no vamos a poner a esta juez, por impresentable que sea, a condenar a estos malnacidos?».

Todo el mundo sabía desde 2009 que los cinco de Bateragune no estaban maquinando una estrategia basada en la violencia. Lo mismo para sus adversarios en los parlamentos que para sus aliados en la comunidad internacional, era evidente que su compromiso con las vías pacíficas y democráticas era firme.

La injusticia no alteró esa voluntad de paz y el tiempo no ha hecho más que confirmarlo. Este país ha avanzado y elevado sus ambiciones como sociedad gracias a la labor de miles de personas que creyeron a los cinco de Bateragune y no la mentira que quiso construir el Estado español en torno a ellos. Esos arrestos, ese juicio y esa condena buscaban abortar el cambio de estrategia de la izquierda abertzale. Falló el Estado y ayer Estrasburgo falló contra el Estado.

Lo que sí logró es eliminar de varias contiendas electorales a uno de los dirigentes más respetados por las diferentes familias políticas vascas, Arnaldo Otegi. Los partidos vascos deben hacer una reflexión profunda sobre cómo afecta esta alteración de las normas a la legitimidad democrática. En serio, si no es la independencia, ¿qué medidas se pueden tomar para remediarlo?

Una lucha no arbitraria pero contingente

Este fallo añade otro enfoque al anterior sobre los presos políticos vascos, dentro de la macabra política compensatoria que tiene este tribunal y, en general, la comunidad internacional. Está claro que políticamente condenar al Estado español por vulnerar los derechos fundamentales de los líderes independentistas puede parecer más grave que hacerlo por el doble cómputo de las penas. Desgraciadamente, lo segundo afecta a las vidas y los derechos de los presos de una manera que el TEDH no supo ponderar justamente.  

Quienes han padecido injustamente la cárcel lo saben mejor que nadie; sin ir más lejos, estas cinco personas. Muchos lo tenían en mente ayer.

Catalunya en la retina política

A nadie se le escapó ayer la conexión entre el juicio injusto contra los líderes vascos y el proceso contra los independentistas catalanes. Más allá de lecturas jurídicas, importantes de cara al juicio contra los catalanes, si la farsa de la violencia no ha funcionado en el caso vasco, jugar esa baza en el caso catalán es delirante y suicida.

Igual que en el caso vasco, los poderes del Estado confían en que los independentistas catalanes traicionen su mandato, se desvíen de sus objetivos y el castigo injusto los divida. Desconocen la perseverancia de un pueblo que quiere la libertad.

Cartas
Laida Aizpuru | Donostiako Lauaizeta institutuko 3. mailako ikasleen izenean
13/11/2018
Israel Escalante Mesón | Miembro de la dirección de Ezker Anitza-IU en Bizkaia
13/11/2018
Javier Orcajada del Castillo | Bilbo
13/11/2018
Manu Ballesteros
12/11/2018
Últimos posts
Jonathan Martínez
12/11/2018
Jonathan Martínez
11/11/2018
Koldo Campos
10/11/2018
Koldo Campos
10/11/2018