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Barcelona

La juez imputa a ocho mossos d'esquadra por la muerte de un ciudadano en Barcelona

Ocho agentes de los Mossos d'Esquadra han sido imputados por un delito contra la vida de Juan Andrés Benítez Álvarez, muerto el pasado 6 de octubre en el barrio del Raval de Barcelona cuando estaba siendo detenido. La juez los imputa también por coacciones y obstrucción a la justicia, dado que intentaron borrar cualquier rastro de la paliza propinada a la víctima.

Una juez de Barcelona ha imputado hoy a ocho agentes de los Mossos d'Esquadra por la muerte bajo custodia policial de Juan Andrés Benítez Álvarez, ocurrida la madrugada del 6 de octubre en el barrio del Raval de Barcelona. Concretamente, la juez instructora los imputa «por la presunta comisión de un delito contra la vida y/o contra la integridad física, un delito contra la integridad moral, así como por los ilícitos de obstrucción a la justicia y de coacciones», según se lee en el auto que ha emitido.

Los dos primeros delitos se refieren a los puñetazos y patadas que los agentes propinaron a Benítez durante la detención, agresiones evidenciadas por varios vídeos grabados por los vecinos y publicados en las últimas semanas por medios como ‘El País’, ‘El Periódico’ o ‘La Vanguardia’. Los otros dos delitos se refieren, sin embargo, a actos posteriores de los agentes, referidos a borrar las pruebas del presunto homicidio, como los propios vídeos de los vecinos o la limpieza del charco de sangre que la actuación policial dejó en la calle Aurora del Raval.

Todas estas pruebas se han recabado gracias al testimonio oral y audiovisual de los vecinos, que desde el primer momento contradijeron la versión oficial, según la cual los mossos tuvieron que echar mano de la fuerza para reducir y detener a un «alterado» Benítez, que supuestamente se estaba peleando con otro vecino cuando llegaron los agentes.

Sin embargo, el testimonio de los vecinos, validado también por la jueza instructora, señala que la pelea entre Benítez y el otro vecino –al que se le ha retirado ya la imputación inicial– había concluido cuando llegaron los policías, que se abalanzaron sobre Benítez –que no tenía evidencias de ninguna lesión grave– cuando este no se quiso identificar, propinándole golpes, puñetazos y patadas, tal y como se ve en los vídeos y tal y como lo aseguran también la jueza y la Policía española, a quien se le encargó la investigación de los hechos.

Posteriormente, una ambulancia trasladó el cuerpo inerte de Benítez al Hospital Clinic, donde falleció poco después. Según el informe provisional de la autopsia –que califica el suceso de «etiología médico legal homicida»–, la víctima falleció por «múltiples traumatismos sobre la región cráneo facial».

Mossos e Interior, de nuevo en el punto de mira

El caso ha puesto en evidencia la falsedad de la versión policial y ha vuelto a poner el tela de juicio a los Mossos d'Esquadra y al conseller de Interior, Ramon Espadaler, que el pasado jueves explicó que no habían tomado medidas cautelares contra los agentes implicados porque no podían concluir una mala praxis por parte de los mossos, pese a que ya se conocían los vídeos y las conclusiones de la investigación llevada a cabo por la Policía española.

Tras la imputación, sin embargo, Espadaler ha anunciado esta mañana la decisión de suspender a los ocho agentes implicados. Pero las reclamaciones de la oposición, desde el PP hasta la CUP –así como del movimiento vecinal del Raval– van bastante más allá y piden ya, como mínimo, la cabeza del director general de la Policía, Manel Prat. Algo que el Parlament rechazó en el último pleno gracias a los votos de ERC, que apoyó a CiU en su rechazo a la dimisión.