Obama y líderes de la UE dan un impulso político a la negociación del TTIP

El presidentes de EEUU, Barack Obama, junto a otros líderes de la Unión Europea, ha firmado una declaración conjunta para dar un impulso político a la negociación en curso del tratado comercial y de inversiones transatlántico, conocido como TTIP.

NAIZ|BRISBANE|2014/11/16|2 iruzkin
Brisbane
Hollande, Obama y Cameron, en Brisbane. (Alain JOCARD/AFP PHOTO)

La declaración, impulsada durante la cumbre del G20 que ha concluido este domingo en Brisbane (Australia), está refrendada, por Obama, así como por la canciller alemana, Angela Merkel; los primeros ministros del Gran Bretaña, David Cameron, e Italia, Matteo Renzi, y los presidentes francés y español, François Hollande y Mariano Rajoy; del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

«Los líderes de EEUU, la UE, el Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y España, reunidos en los márgenes de la cumbre del G20, reafirmamos nuestro compromiso con unas negociaciones globales y ambiciosas, en un espíritu de beneficio mutuo, que desemboquen en un acuerdo transatlántico comercial y de inversiones de alto estándar», han señalado los mandatarios en la declaración conjunta.

Según han dicho, mantienen el mismo compromiso que cuando impulsaron la negociación de «construir sobre la sólida base de nuestras seis décadas de asociación económica para promover un crecimiento más fuerte, sostenible y equilibrado», que respalde «la creación de más empleos a ambos lados del Atlántico e incremente nuestra competitividad internacional».

«Subrayando la estratégica importancia de este acuerdo, lo vemos como una oportunidad para promover los principios y valores que, como ciudadanos de unas economías y sociedades abiertas, compartimos y estimamos», han señalado, y se han referido especialmente a «la transparencia y los enfoques conjuntos sobre los desafíos del comercio global».

Por último, los líderes han elogiado los trabajos realizados en las negociaciones a lo largo de los últimos dieciséis meses y han pedido que se lleven a cabo «todos los progresos posibles en el año próximo».

El acuerdo, cuya negociación lleva ya siete rondas, pretende crear la mayor zona de libre comercio del mundo (supondría el 50% de la actividad económica global) y sentar un referente mundial con la armonización de la regulación europea y la estadounidense.

Antes de dejar su cargo por conclusión de su mandato el pasado 31 de octubre, el anterior comisario europeo de Comercio, el belga Karel de Gucht, ha señalado que la UE debe «repensar su estrategia» en la negociación del TTIP.

De Gucht incluso teme que EEUU abandone las negociaciones a primeros de 2015 si Europa no acuerda incluir en el texto un mecanismo de protección del inversor y la solución de controversias inversores-estados (ISDS, por sus siglas en inglés).

El ISDS, que defienden los estadounidenses, permitiría a las empresas inversoras extranjeras litigar ante un tribunal de arbitraje internacional en caso de que se modifique la normativa legal, algo sobre lo que la UE ha abierto una consulta pública dejando la situación en suspenso.

La última ronda de negociación, que concluyó en Washington el pasado 3 de octubre, terminó con avances técnicos aunque matizados por la cautela expresada al reconocerse que se requería de «un empuje de alto nivel» político para avanzar.

La próxima ronda de trabajos se celebrará en Bruselas en enero.

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