El homenaje a gudaris y milicianos de Artxanda recupera la unidad

Como sucedió hace una década cuando se erigió la escultura Aterpe 1936 en Artxanda, todas las organizaciones que lo hicieron posible se han reunido en torno a ella para homenajear a los gudaris y milicianos que combatieron en defensa de la democracia y contra el fascismo. Al acto, además de una amplia representación política, sindical e institucional, han acudido algunos de los supervivientes de aquella generación que sacrificó su vida y familiares de otros muchos.

@goikodeustu|2016/06/19 15:45
Artxanda-arp
José Moreno, antes de su intervención en Artxanda. (Marisol RAMIREZ/ARGAZKI PRESS)

Satisfechos los organizadores del acto desarrollado hoy junto a la escultura conocida como La Huella, en Artxanda, donde ha sido destacado la representación institucional, con el alcalde de Bilbo, Juan Mari Aburto, y el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, a la cabeza, junto al portavoz del Ejecutivo de Lakua, Josu Erkoreka, parlamentarios, junteros y ediles de todos los grupos del Consistorio bilbaino, con la excepción del PP. La nómina de políticos ha sido aún más amplia, al igual que la de otras organizaciones sociales y sindicales. El acto ha sido promovido por las fundaciones Sabino Arana, Eusko Lurra, Ramón Rubial, Manu Robles Arangiz Institutoa, Fundación Libertaria Luis Arrieta e Idi Ezkerra Fundazioa.

El homenaje, que ha coincidido con el 79 aniversario de la toma de Bilbo por las tropas de Franco, ha comenzado a los sones de la txalaparta, a la que ha seguido el aurresku de honor a gudaris y milicianos, entre los que se encontraban Jose Moreno, Manuel Sagastibeltza, Luis Ortiz Alfay y el más veterano de ellos, Juan Miguel Vidal, de 100 años, gudari del batallón Simón Bolívar. Los tres primeros, junto con el sobrino nieto del sacerdote Jose Sagarna, natural de Zeanuri que fue fusilado por los sublevados, han recibido un exhorto para declarar ante la juez argentina Maria Servini de Cubria por la querella contra el franquismo.

A continuación, arropados por la obra de Juan Novella y rodeados de los cientos de personas que han acudido a Artxanda, han tomado la palabra en euskara Carmen Retenaga, hija de miliciano, y en castellano el gudari Jose Moreno, de 97 años. Ante el monumento que levantaron hace una década, han querido renovar el espíritu de unidad y la obligación de «honrar las memoria de todas las personas que defendieron a las legítimas autoridades, libertades y derechos de los ciudadanos y ciudadanas vascas en la guerra del 36, y la posterior dictadura franquista y quienes lucharon contra el fascismo y lo arriesgaron todo por los ideales de un pueblo».

Retenaga y Moreno no han pasado por alto que la elección del espacio donde se alza Aterpe 1936 no es baladí, pues allí combatieron muchos compañeros suyos, unos cayeron muertos y otros prisioneros en la defensa del Botxo. Después de lo vivido, han insistido en transmitir a las futuras generaciones las razones de aquel compromiso. «La reivindicación amparada por las Naciones Unidas de los principios de verdad, justicia y reparación, junto con las garantías de no repetición para quienes sufrieron el genocidio franquista y todo tipo de crímenes de lesa humanidad, es –han dicho– la única garantía de que la impunidad de los responsables no provocará ni en el presente ni en el futuro hechos similares».

Al mismo tiempo, han resaltado que la misma justicia que la quieren para su país la reivindican para todo el mundo. Han recordado las imágenes de bombardeos y el éxodo de decenas de miles de personas en otras parte del planeta, algo que han dicho vivieron ellos hace 79 años.. «Nuestro deseo de justicia y paz es universal y atemporal», han remarcado.

«El futuro no debe construirse nunca ni sobre el olvido de decenas de miles de personas asesinadas, torturadas y desaparecidas, ni sobre el rencor ni la impunidad de quienes fueron responsables. Las heridas –han defendido– deben cicatrizar pero eso solo ocurrirá si la verdad y la justicia se extienden sobre los crimenes del franquismo y la reparación alcanza a todas las víctimas. Solo entonces podremos garantizar tal y como la legislación internacional nos reconoce, la no repetición de hechos que aquí recordamos».

Una vez concluidos las intervenciones, se ha llevado a cabo la ofrenda floral mientras se entonaba ‘Txoriak txori’, ‘Agur Jaunak’ y ‘Eusko Gudariak’.