El exjuez y ahora ministro Sergio Moro orientó a la Fiscalía para asegurar la condena a Lula da Silva

El exjuez Sergio Moro, ahora ministro de Justicia de Brasil, coordinó su estrategia con la Fiscalía, a la que orientó para asegurarse la condena del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. En mensajes filtrados por “The Intercept”, muestran su preocupación por evitar que el PT pudiera volver al poder y por la falta de pruebas para condenar a Lula

NAIZ|2019/06/10 22:40
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El exjuez y ahora ministro Sergio Moro trató de minimizar las filtraciones. (Michael DANTAS/AFP)

Las filtraciones publicadas por el portal “The Intercept” demostrarían que el juez que condenó por corrupción al expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, Sergio Moro, coordinó sus estrategias con la Fiscalía. Tras la condena de Lula da Silva, Moro fue elegido para ocupar el cargo de ministro de Justicia por el presidente, Jair Bolsonaro.

Así, Moro habría modificado el orden del proceso judicial y exigido operaciones policiales e incluso habría dado consejos y pistas en mensajes con los fiscales del caso «Lava Jato».

Abogados y jueces consultados por la prensa brasileña han señalado que esta información cuestiona la posición de imparcialidad que se atribuye a cualquier juez.

Entre los mensajes destaca una serie de setiembre pasado, cuando los fiscales obraron para impedir que Lula, encarcelado desde abril de 2018, fuera entrevistado por temor a que pudiese beneficiar a su delfín Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones presidenciales ganadas por Bolsonaro.

Otras conversaciones muestran que el principal fiscal de Lava Jato, Deltan Dallagnol, estaba preocupado por la falta de pruebas y de solidez de las acusaciones presentadas contra Lula para condenarlo como beneficiario de un apartamento en el litoral paulista, entregado por una constructora a cambio de contratos con Petrobras.

Lula, que purga una pena de 8 años y 10 de meses de cárcel, siempre consideró su condena fruto de una conspiración político-judicial para impedir que la izquierda volviera al poder. Sus abogados consideraron que las filtraciones así lo demuestran y han pedido ya el restablecimiento pleno de la libertad del dirigente histórico de la izquierda.

Moro no ve nada extraño

Los fiscales y el exjuez tratan de minimizar el escándalo. Los fiscales dijeron el domingo que la publicación de las conversaciones pirateadas era «tendenciosa y tiene la intención de atacar a la Operación». Por su parte, Moro ha salido al paso de las filtraciones y ha asegurado que no constituyen conductas inapropiadas y ha denunciado en cambio «una invasión criminal de los teléfonos de fiscales, un hecho bastante grave». «No he visto nada extraño en esos mensajes», ha asegurado

Queda por ver cómo se moverá la corte suprema. Uno de sus once magistrados, Marco Aurélio Mello, admitió que las filtraciones «ponen en duda, principalmente a ojos de los legos, la equidistancia del órgano que juzgan». «Pero no sé cuáles serán las consecuencias. Tenemos que aguardar», agregó.

The Intercept Brasil asegura que tiene «un archivo colosal» del que solo sacó a relucir «una pequeña parte», según dijo a la AFP el director ejecutivo de la publicación, Leandro Demori.

El confundador del portal Gleen Greenwald fue quien reveló en 2013 las filtraciones de Edward Snowden sobre los programas de vigilancia masiva implementados por la NSA estadounidense.

Lula da Silva ha sido condenado en dos casos de corrupción que suman un total de trece años de cárcel, aunque aún cabe recurso contra ambas sentencias, y tiene pendientes otros siete procesos por cargos similares. Lula iba a ser candidato y era favorito en las elecciones presidenciales que encumbraron a Bolsonaro, pero la sentencia truncó su trayectoria política

Con carteles de «Lula Libre», unas 50 personas han protestado este lunes a las puertas del Ministerio de Justicia en Brasilia.