La Red de Acogida de Donostia avisa de que cada vez hay más migrantes que se quedan en la calle

La Red Ciudadana de Acogida de Donostia ha ofrecido en una rueda de prensa el balance de su actividad en su primer año. Detallan que ha descendido «sensiblemente» la llegada de migrantes en tránsito pero que ha aumentado el número de personas abocados a la calle.

Ane URKIRI|Donostia|2019/08/07
Reddeacogida
Garazi Garate y Peio Aierbe, en cada esquina de la mesa, y cuatro migrantes han ofrecido la rueda de prensa en el Koldo Mitxelena.

Hace un año llegaron a Euskal Herria –sobre todo a Donostia y a Irun– un elevado número de personas migrantes y refugiadas en tránsito hacia otros países de la Unión Europea. Estas personas no encontraban recursos para alojarse unos días y reponerse antes de continuar su camino. Ante ello, se creó en Donostia la Red Ciudadana de Acogida y esta mañana han ofrecido el balance de su actividad en el primer año. 

En lo que se refiere a la situación actual, han señalado que ha descendido notablemente la llegada de migrantes en tránsito debido a la colaboración entre el Gobierno del Estado español y el de Marruecos en la represión de las personas que tratan de alcanzar las costas andaluzas. Sin embargo, los voluntarios Garazi Garate y Peio Aierbehan precisado que cada vez son más los migrantes que se quedan inevitablemente en situación de calle, «para las que no hay recursos suficientes desde las instituciones».

«A la falta de recursos suficientes desde las instituciones se añade el hecho, que estimamos muy grave, del creciente número de jóvenes que, habiendo estado tutelados por la Diputación, son dejados en la calle, sin recursos, al cumplir la mayoría de edad», han manifestado.

Han adelantado que, después de completar dos asambleas internas, seguirán acompañando a estos jóvenes para evitar que caigan en la exclusión. Al mismo tiempo, no cesarán sus exigencias hacia las instituciones para que pongan los recursos necesarios y continuarán también con la labor de sensibilización de la sociedad.

Distintas etapas

Este primer balance lo han dividido en tres etapas. La primera atañe a la situación desde la creación de la red hasta octubre y ahí han detallado que en los primeros dos meses con la red atendieron a 220 personas (201 hombres, 17 mujeres, y un niño y una niña). 

Después de varias concentraciones y reuniones con el Ayuntamiento, se reunieron tres veces en la Mesa Interinstitucional, a iniciativa de Lakua. «Los resultados de estas reuniones fueron muy escasos y, a todas luces, insuficientes», admiten.

En esta etapa, varias personas decidieron no seguir la ruta prevista hacia otros países y ante ello, al encontrarse con una veintena de personas en situación de calle, la red contactó con el Gaztetxe Txantxarreka para alojarlos en su local, de manera excepcional y provisional.

En la segunda etapa, la red se centra en la estación de autobuses para atender a los migrantes, «que llegan desorientados y sin ningún recurso». Han señalado que no han llevado una contabilidad estricta de las personas atendidas en esta etapa pero han relatado un ejemplo para entender la situación: «El 18 de octubre de 2018, la noche en que la iniciativa Kale Gorrian, impulsada desde el Ayuntamiento, hizo el recuento de personas durmiendo en la calle, encontraron a 60 personas durmiendo en la estación de autobuses –que no entraron en el recuento final porque estaban de paso–; 13 de ellas chicas jóvenes, una en avanzado estado de gestación y dos niños». Y afirman que no fue la noche con mayor número de personas.

Ahora la red se sitúa en su tercera etapa y hace un llamamiento a las personas dipuestas a echar una mano en esta tarea. «Las maneras de colaborar son muy variadas y toda ayuda es poca», sentencian. 

Añaden que la red trata de aprender de la experiencia que ya tienen las entidades que vienen trabajando en estos sectores y de coordinarse con ellas, además de con los Servicios Sociales Municipales (SMUS) de cara a acceder a las Ayudas de Apoyo al Plan de Trabajo Compartido (AAPTC) con el próposito de conseguir algún recurso habitacional, «la ayuda más importante».