NAIZ
DONOSTIA

El buque Aita Mari zarpa finalmente rumbo al Mediterráneo con ayuda humanitaria

Superados todos los obstáculos que se le han presentado, finalmente, sobre las 10.30 de esta mañana, el buque Aita Mari ha partido hacia el Mediterráneo con ocho toneladas de ayuda humanitaria. Si no encuentran mala mar, calculan poder cruzar el estrecho de Gibralar en cinco días. Arribados después a Sicilia, partirán finalmente hacia Lesbos.

El antiguo atunero, convertido en buque de salvamento, ha podido zarpar de Pasaia. (Jon URBE I FOKU)
El antiguo atunero, convertido en buque de salvamento, ha podido zarpar de Pasaia. (Jon URBE I FOKU)

El buque Aita Mari de la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) ha partido finalmente esta misma mañana desde el puerto de Pasaia rumbo al Mediterráneo Central, después de que su salida se retrasara en varias ocasiones primero por no tener el correspondiente permiso del Gobierno español y esta semana por las condiciones meteorológicas en Finisterre. LLevan cargadas ocho toneladas de ayuda humanitaria. Fundamentalmente se trata de material de higiene, mantas, ropa y calzado.

La tripulación del Aita Mari, integrada por 11 personas, ha sido despedida esta mañana con un aurresku antes de dejar la dársena pasaitarra hacia las 10.30.

En declaraciones a los medios, los portavoces de SMH Iñigo Mijangos e Iñigo Gutiérrez han trasladado su «preocupación», porque la situación en el Mediterráneo central «es complicada y se va a complicar más», pero se han mostrado «con ganas de que el barco zarpe y pueda hacer su trabajo».

Según ha explicado, primero navegarán durante unos diez días hasta Sicilia, en principio sin escalas si la situación del mar lo permite, y tras repostar combustible tardarán otros cuatro días y medio en llegar a Lesbos para entregar la ayuda humanitaria, en su mayoría calzado y ropa de abrigo para las personas que pasarán en las islas griegas el invierno.

Los representantes de SMH han aprovechado para agradecer el apoyo recibido que ha permitido «hacer posible este proyecto y seguir trabajando», así como a todo el equipo que ha trabajado en convertir el pesquero Aita Mari en un buque de salvamento. Además, han destacado que iniciativas como estas son necesarias porque «no podemos abandonar a la gente en el mar, ni en las fronteras». «Vivimos en un mundo que es uno, todos somos humanos, no podemos levantar muros», ha sostenido Gutiérrez.

Por otro lado, en cuanto al hecho de que el Aita Mari no haya obtenido permiso para realizar operaciones de vigía y rescate de personas, los responsables de Salvamento Marítimo Humanitario han señalado que «el barco está más que preparado para el rescate y las normas internacionales marcan que no se puede abandonar a nadie en el mar y eso es lo que vamos a hacer».