Alvaro  Reizabal
Alvaro Reizabal
Abogado

Colaboracionistas, no cooperantes

Son los buenos, son «nuestros afganos», y hablan del riesgo que corren si se quedan en su país, riesgo, que, por otra parte, es el que corren todos los colaboracionistas cuando las tropas invasoras pierden la guerra.

Se conoce como cooperante internacional a aquella persona que trabaja en un país extranjero, en situación de necesidad, y, normalmente, enrolado en una ONG. Algo bien diferente del colaboracionista, que es aquel que colabora con los invasores de su país, mediante precio.

Viene esto a cuento de lo ocurrido este verano en Afganistán y las evacuaciones llevadas a cabo, encabezadas por los yankees, que son los que con el anuncio de su espantada precipitaron los acontecimientos y la toma del país por las tropas talibanes en un abrir y cerrar de ojos, dejando ojiplática a la opinión pública de todo el orbe.

Desde entonces hemos tenido que asistir a acontecimientos difícilmente explicables aplicando los estándares vigentes hasta ahora. Así, por ejemplo, todos los países occidentales, que se niegan sistemáticamente a dar asilo a la inmigración, incluso aunque se encuentre en situaciones de riesgo a bordo de frágiles embarcaciones, sin agua ni comida, negándoles frecuentemente la asignación de puerto seguro, para encajarle el problema al vecino, se embarcaron en una desenfrenada carrera para evacuar cientos, miles de personas del aeropuerto de Kabul. Parecía que el 31 de agosto, fecha límite para la salida de las tropas invasoras, se acababa el mundo y que antes de esa fecha había que sacar de allí a todos los que, eufemísticamente, dieron en llamar «nuestros afganos». Para estos no había topes, ni cupos, ni problema alguno para acogerles sin trámites previos de ningún tipo, con el único requisito de llevar una bandera o un pañuelo rojo, o de otro color. Y no solo a ellos, sino a toda su familia y prole, que en ese país suele ser muy numerosa.

Son los buenos, son «nuestros afganos», y hablan del riesgo que corren si se quedan en su país, riesgo, que, por otra parte, es el que corren todos los colaboracionistas cuando las tropas invasoras pierden la guerra, como es el caso. Son tan buenos que no les llaman colaboracionistas con los invasores, que es lo que son, sino que dicen que son cooperantes. Almas cándidas.

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