En mis tiempos mozos, que los hubo, no teníamos móvil, ni tablet, ni pantalla de ningún tipo que nos sorbiera el seso hasta la adicción, y el ocio se repartía entre el deporte, fundamentalmente el futbol, y la lectura de cómics con dos opciones bien diferentes: los tebeos como el propio TBO o los productos de Ibáñez con Mortadelo y Filemón como estrellas o los cómics de apología de la violencia como "Hazañas Bélicas" o "El Capitan Trueno". Yo me lo pasaba mucho mejor con los tebeos que con los otros, pese a lo cual no conseguí esquivar el servicio militar ya desaparecido, aunque todo parezca indicar, tal como va el mundo, que pronto se reimplantará.Luego se pasó, felizmente, a eliminar la mili, y a la consigna de no regalar juguetes bélicos a los niños, recomendación que he seguido a pies juntillas, aunque, no sé por qué, los chavales siempre han tenido una irresistible atracción por todo tipo de artefactos para matar, sean pistolas, ametralladoras o escopetas, porque, aunque les decíamos que no hay que usar esas cosas, vivían en un ambiente justamente contrario a esa idea. Para qué quieren un mecano o una arquitectura si es mucho más divertido jugar a pegarse tiros imaginarios con los colegas fingiendo incluso sus muertes. Ahora la tecnología nos permite contemplar en directo los bombardeos que se producen en el otro extremo del universo, como si de fuegos artificiales se tratase, y vivimos en la vorágine de que hago lo que me da la gana, porque soy el hombre más poderoso del país más poderoso del mundo, en dos palabras, el más poderoso al cuadrado; para mí no hay Derecho Internacional ni leyes de ningún tipo y puedo invadir y destruir el país que se me antoje, aunque ahora vayamos sabiendo que tras tanta fanfarronada, tras tanta verborrea incesante, el que realmente mueve los hilos de este tétrico guiñol es Netanyahu, que tras el genocidio en Gaza y alrededores, pretende instaurar el terror en todo el Oriente. Y la infancia que ve el espectáculo en la TV vive aterrorizada por miedo a que a nosotros también nos ataquen. Muy edificante.