Alvaro  Reizabal
Alvaro Reizabal
Abogado

Tiempos borrascosos

Seguro que en cuanto se sienten a tratar de acordar el reparto del pastel nupcial, en forma de cargos públicos, empezarán las cuchilladas traperas, que con las cosas de comer no se juega.

Cuando escribo estas líneas estamos casi a sesenta de mayo y este jodido junio carnavalero se empeña en disfrazarse de noviembre día si y día también, de tal manera que más que «ekaina» parece «ekaitza». Así que a sesenta de mayo y no hay manera de quitarse el sayo, o, al menos el impermeable y el paraguas, aunque este último, a veces, el que te lo quita es el frío viento enrachado del norte que te lo arranca de la mano.

Y si el tiempo está revuelto qué decir de las derechas: la ultra, la derechita cobarde y la de los que se les arriman. El tema de los indultos a los líderes catalanes ya excarcelados les ha servido para poner el grito en el cielo y arremeter contra Sánchez, exigiendo nada menos que su dimisión y elecciones anticipadas, probablemente porque las encuestas les dicen que uniéndose los tres podrían lograr la mayoría absoluta. Le acusan de que lo único que le importa no es España, sino mantenerse en el poder a costa de lo que sea, incluido el pacto con los que quieren romper la patria y los filoetarras. Pero lo que ellos persiguen es exactamente lo mismo: alcanzar el poder.

Así la foto de Colón pasaría a ser la de la Moncloa, aunque está por ver cómo puede articularse una semejante alianza, porque seguro que en cuanto se sienten a tratar de acordar el reparto del pastel nupcial, en forma de cargos públicos, empezarán las cuchilladas traperas, que con las cosas de comer no se juega. Todo vale para descabalgar al PSOE, hasta boicotear los homenajes a las víctimas como señal de protesta por el acercamiento de los presos de ETA. Es curiosa la postura de las asociaciones de víctimas que boicotean los actos convocados en el Congreso para homenajearles. Es como si se autoboicotearan.

Parece que tampoco amaina el temporal de contagios. En cuanto empieza la desescalada suben los contagios. Vasos comunicantes. Pero la pela es la pela y hay que salvar el veranito como sea, incluso a costa del turismo de borrachera, como el del Arenal mallorquín, con cientos de estudiantes contagiados porque ya había pasado todo. Ojo al dato.

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