Del latín collusio, collusionis. En derecho, se denomina colusión al «convenio o contrato hecho entre dos o más personas en forma clandestina, con el objeto de defraudar». En economía, define a aquel al «pacto secreto al que llegan dos o más empresas, generalmente competidoras, para engañar y obtener una ventaja injusta, eliminando o restringiendo la competencia mediante acciones como fijar precios, repartirse mercados o manipular licitaciones». Es decir, es una suerte de fraude colectivo para alterar el mercado y perjudicar a terceros. Y esos terceros somos nosotros, los contribuyentes, la sociedad.La colusión es una práctica ilegal y es muy común en el ámbito de la contratación pública, un nicho especialmente goloso por el elevado volumen económico que maneja. La parte del león está en las obras, donde esta práctica reporta grandes beneficios sin apenas mover un dedo. O casi. El único esfuerzo societario se concentra en ocultar las prácticas colusoras y para ello emplean una sofisticada ingeniería de estrategias, que van desde el reparto geográfico al acuerdo de precios, pasando por las ofertas conjuntas no justificadas. Y, de vez en cuando, suena la flauta. En julio de 2022, la CNMC sancionó con 200 millones de euros a seis de las principales constructoras españolas por alterar durante más de 25 años el proceso competitivo de miles de licitaciones públicas de infraestructuras. A las grandes empresas solo les falta incluirlo en sus presupuestos anuales como pequeño peaje para seguir disfrutando de su lucrativo negocio con el dinero de todos. Se descojonan. Tanto, que la semana pasada, el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, pasó de acudir a la comisión de investigación del Parlamento de Nafarroa en la que estaba citado para rendir cuentas sobre un dilatado historial de escándalos relacionados, en gran parte de los casos, con la colusión. No se presentó. No le venía bien. Y así seguiremos, mientras no se active con decisión la vía penal y quienes toman las decisiones paguen caras sus fechorías. En su propia carne.