El conflicto fabricado por la orden foral fallida de la Consejería de Educación de Nafarroa en torno al cierre de aulas en el territorio ha superado el ámbito educativo para convertirse en un serio dolor de cabeza político que afecta a la gobernabilidad del territorio. Queda por saber cómo se resolverá el entuerto en el delicado baile de mayorías, pero, en realidad, el problema persiste. Solo se ha aplazado. No se puede decir que la polémica sea artificial. La realidad es terca. El descenso de la natalidad ha entrado en sus momentos más críticos y toca adecuar el modelo educativo, con sus particularidades en lo que respecta al binomio público/privado y con el euskara como principal eje vertebrador a través de las ikastolas. Nadie niega la necesidad de actuar. Pero todo se complica cuando quienes toman las decisiones creen que adecuar es sinónimo de recortar. Cuando, bajo el paraguas de la optimización de los recursos públicos, eluden buscar soluciones que no pongan en riesgo proyectos tan arraigados como el que sostiene la red de ikastolas. Y cuando, ante la complejidad del reto, recurren a la matemática penal electoralista, en vez de buscar una contabilidad creativa y sensible acorde con una realidad que debe ir más allá de vaivenes presupuestarios y gráficas de natalidad. La sociedad que apuesta por su futuro es aquella que apuesta por la educación. Y este es, precisamente, un momento especialmente adecuado para retratarse: se puede optar por la calidad, por mejorar la situación de alumnos y profesores mediante la reducción de los ratios, por garantizar la supervivencia de un recurso muy vigente de defensa histórica de la educación en euskara a través de las ikastolas, por defender un modelo educativo propio y vigoroso; o se pueden buscar excusas que solo consiguen debilitar el conjunto. El desafío está, no hay que mirar para otro lado. Pero la solución solo vendrá del esfuerzo por consensuar estructuras sólidas que no dependan de las veleidades del Gimeno de turno. Poco hubo de aprovechable en la sesión parlamentaria del pasado jueves. Toca darle una vuelta.