Arturo Puente
Arturo Puente

Sobre los indultos

Los indultos son una operación política compleja, con riesgos, oportunidades y aristas. No enteramente buenos ni malos para ninguna de las partes.

Falta saber cómo, cuándo y qué, es decir, falta saberlo casi todo. Pero lo que parece una evidencia es que habrá indultos a los líderes independentistas catalanes. Esto ha generado un debate con demasiados simplismos. Los indultos son una operación política compleja, con riesgos, oportunidades y aristas. No enteramente buenos ni malos para ninguna de las partes, a mi modo de ver. Enumero cinco ideas un poco enrevesadas y quizás incoherentes entre sí al respecto:

Uno. Los indultos son una buena noticia para quienes creen (creemos), por diferentes razones, que estas personas deben estar en la calle. En Catalunya eso es lo que piensa en torno a un 70% de la población. Descalificar los indultos por los objetivos políticos que persiguen es legítimo, pero el «cuanto peor mejor» siempre es un pensamiento obtuso. Dos. El Gobierno español concede el indulto por diferentes causas, una de ellas que cree que debilita al independentismo, su capacidad política y su posición negociadora. Que le quita razones y que incluso puede servir para romper su persistente mayoría electoral. Y probablemente tiene razón.

Tres. Si el Gobierno está dispuesto a pagar un alto precio político y a romper el consenso con la derecha para debilitar al independentismo es porque sabe que el independentismo está fuerte. Por tanto, por mucho que los indultos lleguen para sofocar el debate soberanista, también son una victoria –todo lo parcial que se quiera– del independentismo. La derecha española lo ve claro y por eso hará todo lo posible para vetarlos.

Cuatro. La sentencia del Supremo, en concreto, y la Justicia española en general no pasan por su mejor momento en Europa. Los indultos también permitirían a Sánchez evitar un revés europeo o, al menos, poner distancia respecto de esta sentencia en caso de que el revés se produzca. Cinco. Los indultos, tal como los entiende Moncloa, deben servir para bajar la tensión emocional. Y esto está bien. El conflicto catalán existe y es profundo pero, por suerte, no ha habido episodios de violencia dura. Es importante que todo el mundo trabaje para que así se mantenga.

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