César Manzanos
César Manzanos

Política virtual

Reinterpretan lo real, fabrican una apariencia de prosperidad, democracia y libertad que legitima el acrecentamiento de la pobreza, la degradación ambiental.

Nos someten a un nuevo experimento exitoso de gestión totalitaria y mercantilista de la vida pública y privada con la «crisis sanitaria». Como en toda crisis creada o no, a tenor de la doctrina neoliberal, después del estado de conmoción, se puede ir profundizando en la devaluación de derechos, en aras de la supuesta seguridad, con el fin de que los grandes beneficiarios de estas crisis sigan revitalizando sus tasas de ganancia y recreando un mundo donde el sistema financiero decide sobre la vida y la muerte de las personas.

Han instituido definitivamente la excepcionalidad y una nueva oportunidad para ahondar en lo mismo, para despedir masivamente a quienes puedan sustituir por robots electrónicos, para inflar de nuevo la burbuja inmobiliaria, para precarizar aún más si cabe el mercado laboral, para seguir apropiándose de los recursos de los países empobrecidos provocando guerras, crisis humanitarias, poblaciones desplazadas y, en definitiva, sembrando el caos bajo la consigna «a río revuelto, ganancia de pescadores».

Pero lo que hace posible su proyecto hegemónico es la apariencia. La virtualización de la política y de las relaciones personales que busca la desmovilización y conlleva la aceptación sumisa de medidas que antaño hubieran supuesto una sublevación (alargamiento de la vida laboral, recortes salariales y en gastos sociales, subida de impuestos y de facturas como la luz, incremento del gasto militar y policial, etcétera).

La extensión de estas medidas es posible gracias a terrorismo publicitario, al «monólogo elocuente del poder» que encubre el incremento de las desigualdades y de la degradación del planeta. Reinterpretan lo real, fabrican una apariencia de prosperidad, democracia y libertad que legitima el acrecentamiento de la pobreza, la degradación ambiental, las dictaduras de derechas disfrazadas de democracias cristianas o de socialdemocracias y, sobre todo, ocultan el esclavismo sobre el que se sustenta la libertad de quienes consideran al dinero como el único ser con ciudadanía universal.

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