César Manzanos
César Manzanos

Ruedas de hámster

No cometamos el error de creer que cambiando de rueda y empeñándonos en dar un nuevo sentido a nuestra vida vamos a liberarnos.

Se dice que una persona está enganchada a la «rueda de hámster» cuando entra en un círculo vicioso encontrándose atrapada sin salida. Corre y corre dando vueltas sin parar en un perpetuo estado de ansiedad o, en el mejor de los casos, acomodada al ritmo que le marca la rueda. Esta es una metáfora perfecta para describir cual es el estado vital en el que nos mantiene la actual dinámica mediática, la política de partidos y de gobierno, el consumismo, el ánimo de lucro, el recurso sistemático a todo tipo de actividades y sustancias que nos generan dependencia y efímeros estímulos. Representa la sadomasoquista tendencia incrustada en el animal humano a tener que dar sentido a su vida en función de objetivos, utopías, causas, estrategias, actividades y demás cuestiones que, lejos de permitirnos estar vivos sin más, nos ocupan el tiempo en algo por lo que vivir, sin darnos cuenta de que esas ruedas en las que permanecemos lo que precisamente nos impiden es poder vivir.

Quizás para transformar tanto la relación con nosotras mismas y con quienes nos rodean, como la política o la sociedad en general, el primer paso es bajarse del carrusel, des-apearnos de las ruedas de hámster en las que en el mejor de los casos nos hemos subido y en las que por desgracia, casi siempre nos hemos visto atrapados. Y una vez con los pies en la tierra, frente al mar y con la mirada hacia el horizonte infinito, preguntarnos: ¿qué estamos haciendo reproduciendo una y otra vez los mismos esquemas, los mismos errores que nos condenan al malestar permanente y a la edificación de un mundo deshumanizado y cruel? Pero atención, si conseguimos bajarnos de las ruedas de hámster que nos apalancan, nos asfixian, nos estresan o nos crean ansiedad, no cometamos el error de creer que cambiando de rueda y empeñándonos en dar un nuevo sentido a nuestra vida vamos a liberarnos. A ver si aprendemos un poco de las vacas que tranquilamente pastan en los prados, o de los lirones que duermen sabiendo que nada que les quite el sueño merece la pena ser vivido.

Bilatu