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Hilillos de crédito de gominola

El presidente español, Mariano Rajoy, terminó reculando y dio la cara para explicar él mismo el rescate. O algo así. Durante treinta minutos, el jefe del Ejecutivo desgranó una realidad tan edulcorada, tan insultantemente triunfalista, tan ofensivamente manipulada, que resulta difícil pensar que ni siquiera sus asesores de imagen puedan creerse que hablar así fuese una buena idea. El sábado, durante la primera comparecencia del Gobierno, el ministro de Economía, Luis de Guindos, sonó soberbio. Tanto, que parecía que fuese su ministerial bolsillo el que prestaba la calderilla a los banqueros. Ayer fue superado por un Rajoy que se expresó como si creyese  que la ciudadanía es menor de edad y con profundas e irreversibles taras cognitivas. En lugar de un rescate bancario, daría la sensación de que lo que fluye hacia el Estado español son hilillos de crédito de gominola y sonrisas europeas con sabor a piruleta de fresa. Tan grotesco fue que hasta el Financial Times abrió su portada con un "Rajoy presenta el rescate como una 'victoria'".

Durante los últimos cinco meses, el Gobierno del PP nos ha acostumbrado a una neolengua con la que disfrazan sus medidas y sus verdaderas consecuencias. La forma en la que Moncloa ha vendido el rescate simboliza a la perfección este sistema de engaño tan burdo que parece mentira que sea ideado por el gabinete del jefe de un Estado. Por lo que dice, por cómo lo dice, por lo que se deja en el camino y por lo que decía hasta antesdeayer.

 

Lo que dice (y lo que no).

Rajoy intentó presentar el rescate como un éxito de su Gobierno. Y vendió que la inyección de liquidez está dirigida a tapar los agujeros de la banca. "No sé si debería decirlo, pero fui yo quien presionó", aseguró un Rajoy de media sonrisa al que le faltó atusarse el cinturón mientras alardeaba, sin rubor, de haberles "puesto las cosas claras" a los europeos. Sin embargo, el dinero procedente de Bruselas irá destinado al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), un ente estatal creado para evitar las quiebras financieras. Es decir: es el Estado el que recibe el dinero. Por lo tanto, será la Administración la que responda ante los acreedores, que en este caso son sus socios comunitarios. Es cierto que Moncloa podría formalizar planes de saneamiento a las entidades bancarias. Planes que, por otro lado, ya deberían de estar en marcha teniendo en cuenta que cuatro de ellas (Bankia, CatalunyaCaixa, Novagalicia y Banco de Valencia) tuvieron que ser nacionalizadas ante el boquete de sus cuentas. Pero hacer creer que Europa no obligará con más ajustes es jugar a la política ficción. Lo explicaba muy bien Ignacio Escolar aquí. ¿De verdad nos vamos a creer que Bruselas o el FMI regalan duros a cuatro pesetas? Que se lo digan a griegos, portugueses o irlandeses. Y eso, sin olvidar que el crédito pasará a ser la primera prioridad de pago para las cuentas españolas.

Cómo lo dice.

La comparecencia de Rajoy, como un día antes la de Luis de Guindos, entrará a formar parte del top ten del festival del eufemismo. Aseguró el presidente que no quería entrar en discusiones «nominalísticas» (término que no aparece en la RAE, pero que tendrá que ser rápidamente incluido). Esto, traducido a su idioma, significa que tenemos que tragarnos el tocomocho ese de que esto no es un rescate, sino la "apertura de una línea de crédito para las entidades financieras". La mejor explicación sobre el obsceno malabarismo de la palabra la daba Time con un reportaje como este, titulado "Tú dices tomate, yo digo rescate".

Por otra parte, algunos de los argumentos del presidente español son inapelables. "El gobierno hace lo que tiene que hacer" es el equivalente político a "hemos estado ahí", "el fútbol son once contra once" o "no hay rival pequeño". Al final, como todo el mundo sabe, ganar siempre es mejor que perder. Y uno prefiere que triunfe el bien sobre el mal. Una retórica vacía de contenido y que deja el diálogo entre jefe del Ejecutivo y los ciudadanos españoles al nivel básico de un monólogo de Pocoyó.

Lo que no dice.

Ante tanta brocha gorda, falta por conocer la letra pequeña. Que viene a ser, básicamente, todo. Sabemos que el tope son 100.000 millones. Pero todavía no nos han dicho a cuánto ascenderá finalmente la factura. Tampoco, qué entidades recibirán el dinero, ni a qué interés se cobrará, en Europa, y a los propios bancos. Esto último es especialmente importante. Porque, Rajoy (y antes De Guindos), afirman que las condiciones del crédito son "ventajosas". Sin embargo, los intereses pasarán al saldo del déficit, lo que incrementará, todavía más, la deuda pública. Y ya sabemos lo que viene cuando los números rojos asoman...

Otra cosa: ni siquiera se ha especificado cuándo se formalizará la petición del crédito. Se supone que hay que esperar a las dos auditorías que finalizarán sus labores el 21 de junio. Sin embargo, tal y como ocurrió con el informe del FMI, puede que estos se adelanten.Finalmente, lo lógico sería que el dinero no comience a fluir hasta el 1 de julio, que es cuando se pone en marcha el Fondo Europeo de Estabilidad.

Lo que decía hasta antesdeayer.

"No va a haber ningún rescate de la banca española". Mariano Rajoy el 28 de mayo.

"No hace falta un rescate". Luis de Guindos, 10 de abril.

 

El Gobierno español del PP nos tiene acostumbrados a un procedimiento sencillo. Primero, lanza el aviso, convenientemente maquillado para la opinión pública. Luego, llega el momento de la cara B, que suele ser cuando el BOE desvela la verdadera dimensión de la tragedia. Con un fatal-june por delante, es probable que debamos de esperar a que sea Bruselas quien informe sobre las consecuencias reales del rescate. Ya se apunta a la subida del IVA (que, por otra parte, ya estaba en la agenda), y solo es el principio.

Ante el bombardeo de confusos mensajes que se prepara para la semana que entra, convendría no olvidar una pregunta que está en el origen de toda la crisis bancaria. ¿Dónde está el dinero?

 

Para curiosos:

Aquí, el informe íntegro del FMI sobre la situación de la banca española (en inglés).

Aquí, la rueda de prensa de Rajoy del domingo. Íntegra (menos de media hora).

Aquí, el comunicado del Eurogrupo sobre el rescate al Estado español.

 

 

 

 

 

 

 

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