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Negaron los sobresueldos. Negarán lo que haga falta

Pues va a ser que los sobresueldos en la cúpula del PP sí que existían. Que durante años, los altos cargos de la derecha española se han embolsado, al margen de la nómina, otras mensualidades que han tenido que aflorar en el despacho de un juez. Va a ser que eran ciertas las mismas tramas que se negaron una y otra vez. Que eran reales esos chanchullos que se desmintieron en pasivo y en diferido, con tanta jeta de cemento como podían pagar las constructoras que llenaron sus bolsillos. Ya lo sabíamos, pero ahora dos jerifaltes de la derecha española, Eugenio Nasarre y Pío García-Escudero, lo confirman ante un magistrado. En Génova aparecían dos señores, pongamos Luis Bárcenas y Jesús Sepúlveda y, como el tipo ese que vendía drogas a la puerta de los colegios, pasaban bajo manga un plus que añadir a los ya de por sí abultados emolumentos de los políticos de turno. Vale, según esta versión, retenían el IRPF. Aunque Naserre ha reconocido también haber recibido 30.000 eurazos, contantes y sonantes. Creo que le hubiese faltado decir que él exigió que los entregasen sin marcar.

¡Sinvergüenzas!

Lo peor de todo (bueno, no es lo peor, ante tanto lodazal es difícil establecer categorías) es que no sabemos si las comisiones por lo bajini seguirán repitiéndose.

Vayamos un momento a la hemeroteca y rescatemos lo que dijeron algunos portavoces del PP:

- María Dolores de Cospedal (31-1-2013):

- «Los empleados del PP reciben una nómina que se paga mediante transferencia bancaria».

- Esteban González Pons (2-5-2013):

- «En el PP no hay sobresueldos».

- Carlos Floriano (29-4-2013):

- «En el PP no se cobran ni sobresueldos ni sobre nada».

- Javier Arenas (18-1-2013):

- «En mi etapa como secretario general no había ninguna remuneración, no era ninguna práctica los sueldos no contabilizados».

(También es cierto que este último terminó confensando y, donde dije digo, digo Diego)

 

¿Hace falta seguir? ¿Cuántas veces tienen que caer en renuncio para que luego terminen echando balones fuera y escudándose en un quítame allá esos sobres?

Vale. Ahora sabemos que hubo sobresueldos. No el préstamo del que habló en un principio García-Escudero relacionado con un atentado de ETA. No, no. Plus de nocturnidad y alevosía que ahora disfrazarán como práctica común. La cosa más habitual del mundo. La misma que negaban hace tres telediarios. En eso de inventar terminología para tratar de confundir al personal se han demostrado como grandes expertos, así que igual hasta terminamos sintiéndonos culpables por dudar de su honorabilidad. Especialmente, cuando todavía queda mucho por determinar. Falta saber, si es que llegamos a enterarnos alguna vez, hasta dónde llega el montante total. Porque da la sensación de que, puestos los billetes de uno en uno, podrían llegar en fila india hasta todas y cada una de las sedes de las grandes constructoras españolas. Y ya que llegamos aquí, habrá que plantearse de dónde salía el dinero. Quién pagaba. A cambio de qué. Cuántas grandes obras se negociaron con sobresueldos. En definitiva: cómo funcionaba esta supuesta (curémonos en salud) estructura mafiosa en la que todos ellos ganaron mientras nosotros hacíamos el primo.

Va a ser que el menos mentiroso de todos era el presidente español, Mariano Rajoy, que al menos reconoció aquello de «todo es mentira, salvo alguna cosa». Aunque, en realidad, tengo la sensación de que si algo no tiene que ver con la realidad es por pura coincidencia.

¿Quién nos asegura que tras cuatro meses de dimes y diretes no han encontrado la fórmula para limpiar sus procedimientos, aunque sea de cara a los jueces? ¿No existe ingeniería jurídica? ¿Puertas giratorias, intrigas palaciegas? ¿Quién nos garantiza que, después de la pillada, los actuales inquilinos de Génova no han encontado otra fórmula para mantener su tren de vida? ¿Es la crisis y la falta de oxígeno para la burbuja inmobiliaria el único blindaje que nos permite estar seguros de que no siguen con su estafa piramidal? ¿Quién nos afirma que no han encontrado un modo mejor de continuar con su timo de la estampita? ¿No serán las privatizaciones de los servicios públicos el nuevo maná con el que seguir chupando del bote? ¿Podría ser que lo que antes hacía fluir su crédito era el ladrillo y ahora las aseguradoras se han convertido su nuevo mecenas? ¿Y los planes de pensiones? ¿No participan los bancos en todo esta putrefacción?

Negaron los sobresueldos. Así que tendrán la jeta de salir a desmentirlo todo. O encontrar una excusa. Y seguirán ahí. Planeando la próxima estafa. Y regañándonos como a púberes, asegurando que, por nuestras malas previsiones, ahora toca apretarse el cinturón.

 

 

 

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