Koldo Campos
Koldo Campos
Memoria que respira y pan que se comparte

El sueño «americano»

Saltó muros y eludió alambradas rumbo al norte. Cruzó el Nilo, pasó por Alejandría, en Tobruck trabajó en la construcción, en el Golfo de Sidra fue pescador y vendedor ambulante en Trípoli.

Ring Paulino Deng nació en Sudán, donde nacer es más un acertijo que un derecho pero, a pesar de la escasez de la cuchara, sobrevivió a una fugaz infancia a salvo de malarias, virus y pesticidas. También salió ileso de la guerra, de la que hubo y de la que no encuentra la paz, de la de siempre. Ni la cárcel frustró su sueño. Nada ansiaba tanto como ir a Estados Unidos, un próspero país donde vivir; donde, le habían contado, todo era más grande, también los coches, el país de las oportunidades, de la libertad.

Saltó muros y eludió alambradas rumbo al norte. Cruzó el Nilo, pasó por Alejandría, en Tobruck trabajó en la construcción, en el Golfo de Sidra fue pescador y vendedor ambulante en Trípoli. El nuevo año lo celebró en Túnez, en Argel vendió fruta, también pensó en volver sobre sus pasos pero siguió su ruta, atravesó Marruecos y, finalmente, llegó a Tánger.

Cuando estuviese en Estados Unidos nunca más volvería a andar porque iba a comprarse el coche más grande del escaparate.

La fortuna que le ayudó a embarcar de cocinero en un mercante también hizo posible su arribo al sueño americano.

Ocurrió hace muchos años pero sigue pasando. Lo leí en la prensa: «A poco de llegar, un sudanés de nombre Ring Paulino Deng murió asesinado en Nashville, Tennessee, tras una discusión por el parqueo de un coche».

(Preso politikoak aske)

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