Fede de los Rios
Fede de los Rios

Anuros

Sapos togados que, al decir de la llamada izquierda española, nos tenemos que comer al tiempo que protegemos nuestra nariz con pinzas

Los que carecen de cola pueblan la charca hispánica. Decía la Señora condesa y Grande de España que algunos de sus correligionarios habían salido ranas. Van más de quinientos «casos aislados». Habrá, muchos más. De renacuajo, indefectiblemente, se pasa a rana. No hay otra opción. ¿Miedo? ¡Ninguno por Dios! Al rescate de las ranas acuden los sapos, para eso son de la familia. Sapos togados que, al decir de la llamada izquierda española, nos tenemos que comer al tiempo que protegemos nuestra nariz con pinzas pues los efluvios de las pútridas miasmas de la charca estancada que es hoy la España democrática ya no hay Dios que los aguante. ¿O no es para tanto? Y los del gobierno más progresista de la historia reciente ya padecen de anosmia y empiezan a valorar (poner en valor como dicen los entendidos) la guarnición que trae el sapo.

Enternecedor el eterno aspirante a Presidente de la charca, Casado, el antiguo renacuajo de la condesa, a quien el sapo engullido por la izquierda española ayudó en su licenciatura exprés (en siete años, trece asignaturas y en cuatro meses y otra universidad privada, las doce restantes. Un postgrado en Harvard en cuatro días y desde Aravaca ¡oiga! Reza el refranero español que quien tiene un amigo tiene un tesoro y que de bien nacido es ser agradecido. Croa el licenciado exprés que a él también le gustaría la energía solar pero que a las ocho de la tarde, el pico más alto del consumo, no hay sol, que está de noche. Claro Pablo, claro, para pico alto y de oro, el tuyo. Imagino el asombro del, por ahora, líder del extremo centro al abrir el grifo del bidé y comprobar con qué alegría uno puede refrescarse el perineo aunque no esté lloviendo. Cosas de brujas, Pablo. Esas que se juntaron en el aquelarre radical de Valencia.

La nueva Ley de secretos oficiales, los «altos secretos» de Estado, bajo llave al menos cincuenta años: La llamada transición democrática seguirá siendo ejemplar al menos medio siglo. La ley de Memoria Histórica no juzgará a los franquistas.

Nos están comiendo los sapos, no al revés.

Bilatu