Fede de los Rios
Fede de los Rios

Más a oscuras aún

Ahora esos miserables quieren determinar cuándo, al llegar a casa, le damos al interruptor para no esquilmar, aún más, tu magro salario

Si, en general, la vida del asalariado es un sinsentido durante el tiempo en el que vende su  fuerza de trabajo pues no decide ni el cómo ni el qué de su acción, quedaba la vana esperanza que fuera del espacio de la producción de mercancías, durante eso que, de manera ingenua, denominamos el tiempo de ocio, fuera en la medida de lo posible determinado por nuestra voluntad. Pues no. El tiempo de ocio hace ya mucho que lo convirtieron en tiempo de consumo. Consumo y espectáculo en la era virtual. Representación de estereotipos aprendidos en las pantallas digitales. Un malestar generalizado.

Quizás pensemos que al llegar a casa encontremos refugio. En mi hogar hago lo que quiero. No. Tu casa funciona con electricidad y ahora las eléctricas, esos nidos de hijosdelagranputa agraciados por sus amigos, otros malnacidos que cuando estuvieron gobernando, las privatizaron a precio de saldo para así asegurarse un futuro puesto en la mesa de los parásitos consejeros de nada; ahora esos miserables, quieren determinar cuándo, al llegar a casa, le damos al interruptor para no esquilmar, aún más, tu magro salario. 6 franjas horarias, las 6 con diferente tarifación.

Si ya resultaba sencilla de entender la factura, ahora un poquito más. Punta, Llano y Valle las han llamado de manera amable, como los Alpes de Heidi y el abuelito. La menos cara a partir de las 10 de la noche, la más cara la del horario habitual del común de los mortales. Y todo por el bien del Planeta. Así que, si el vecino de arriba pone el programa largo de la lavadora para ropa sucia pues trabaja en un taller, y a eso de las tres de la madrugada comienza el centrifugado, no subas y le revientes la cabeza con el cucharón sopero; en el ascensor sonríele como si fuera Greta Thunberg, dale las gracias y un beso en la frente.

Lo curioso es que si colgaras por el escroto de un gancho de carnicería a cualesquiera de los consejeros de las eléctricas, el violento serías tú no él. Me lo decía mi padre: Hijo, todavía es peor de lo que parece, Dios existe y está con ellos.

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