Gloria Rekarte
Gloria Rekarte

Inolvidable

Le ha costado muy poco desdecirse de todo lo dicho sobre el reconocimiento y reparación de todas las víctimas, la memoria crítica del pasado, los nuevos retos de los derechos humanos y mandar al contenedor de lo que no se recicla sus planes de paz y convivencia.

Hacia la convivencia democrática se avanza desde la reconciliación; hacia la reconciliación, desde el reconocimiento, y hacia el reconocimiento, desde la inclusión. Si hay un ejercicio que vaya en la línea contraria, que sea capaz de imponerse a las muchas voluntades que, no sin esfuerzo, van sumándose para trazar y allanar caminos, es el de la exclusión. Si la intención del Gobierno de Lakua era ahondar en esa línea a la contra, no ha podido estar más acertado.

Le ha costado muy poco desdecirse de todo lo dicho sobre el reconocimiento y reparación de todas las víctimas, la memoria crítica del pasado, los nuevos retos de los derechos humanos y mandar al contenedor de lo que no se recicla sus planes de paz y convivencia. En el de 2017-2020 decía que «contribuir al logro de una convivencia justa e integradora es el valor superior, el fin último de toda acción política en democracia». Decía. Le ha bastado un centro erigido en memoria del relato único para correr, incondicional, a contribuir a la exclusión, al desprecio a todas las víctimas del terrorismo y la violencia del Estado, a un mayor sufrimiento de las familias de todas ellas, y al ensalzamiento de franquistas y torturadores.

Inolvidable, la imagen del lehendakari Urkullu en el mayor acto de los últimos años contra la convivencia justa e integradora.

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