Al periódico regionalista más vendido en el noroeste francés le ha parecido noticiable que miles de seguidores de la Real Sociedad silbaran el himno español, un epinicio borbónico recuperado durante el franquismo como marcha nacional e indultado en esa transición de pega que elevó milagrosamente los fundamentos militares, administrativos y políticos de la España de la dictadura a esta democracia de cartón piedra que, a fin de cuentas, no es tan diferente de las de alrededor, verbigracia la francesa, que por vergüenza ajena acaba de rechazar el proyecto de ley Yadan, una especie de ley mordaza sionista que pretendía calificar como apología terrorista cualquier crítica al Gobierno de Israel. Por ahora se ha retirado, pero lo más seguro es que el proyecto de ley regrese aún con más fuerza, porque lo que alimenta a los Estados es la oligarquía cuya única patria es el dinero. Por ello, no es de extrañar que la eurodiputada franco-palestina Rima Hassan sufra una campaña de criminalización aderezada con seguimientos policiales ilegales. Porque si ya lo hicieron, y lo siguen haciendo, con simples militantes vascos, qué no harán con aquellos cuya voz tiene tal potencia internacional que los oídos les pitan de manera insoportable. Por ello, no nos queda otra que seguir silbando, para que no dejen de pitar.